En el marco del inicio del ciclo lectivo 2026 y la llegada del ‘Último Primer Día’ (UPD), el defensor del Pueblo Adjunto bonaerense, Walter Martello, alertó sobre una falsa creencia muy extendida entre jóvenes: según el último relevamiento del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría, más del 40% de las personas encuestadas considera al alcohol una sustancia “menos peligrosa” en relación a otras consideradas adicciones.
Para Martello, responsable del Observatorio, esta evidencia de baja percepción de riesgo “es el corazón del problema”. Por eso propuso que el UPD deje de abordarse como un conflicto de conducta de último año para transformarse en un proyecto pedagógico integral que involucre a toda la comunidad educativa desde el ingreso a la secundaria.
El relevamiento hecho por la Defensoría, que alcanzó a 18.000 estudiantes en toda la Provincia, arroja números que “obligan a repensar las políticas públicas actuales”, estimó Martello. “El problema no es un festejo puntual, sino la naturalización del consumo en nuestras propias casas y círculos sociales”, explicó el funcionario.
Los datos del Observatorio revelan que el 71% de chicos y chicas empezó a beber antes de los 15 años, pero un 12% lo hizo incluso antes de los 12, en plena niñez. “El UPD es la punta de un iceberg que se viene congelando mucho antes de que lleguen al último año”, enfatizó Martello.
Diferenciar alcohol de diversión
La propuesta del Observatorio, que se enmarca en la campaña ‘Alcohol ≠ Diversión’ -que se realiza por sexto año consecutivo-, apunta a un cambio estructural: integrar la prevención de forma transversal en toda la currícula escolar y en los institutos de formación docente desde el primer día de ingreso al sistema.
El informe también pone nombre a una práctica de alto riesgo que define al UPD: el Consumo Excesivo Episódico de Alcohol (CEEA) o binge drinking (beber cinco o más copas en una sola salida). En efecto, un 30,3% de jóvenes admitió caer en este patrón.

“Es contradictorio pedirle a un chico o una chica que se cuide si los adultos somos quienes facilitamos ‘la previa’ o subestimamos el peligro del alcohol frente a otras drogas”, remarcó Martello. “Que uno de cada cuatro chicos o chicas haya tenido un episodio de borrachera en el último mes no debe leerse como un rito de paso; es una señal de alerta de salud pública que nos interpela a todos”, completó.
Las propuestas de la Defensoría del Pueblo bonaerense
La propuesta del Observatorio de la Defensoría del Pueblo bonaerense tiene cinco ejes de acción inmediata. Son:
–El UPD como Proyecto Áulico: no verlo como un evento «extracurricular», sino como una oportunidad para trabajar contenidos de salud, ciudadanía y vínculos en todos los niveles.
–Espacios de Diálogo y Participación: generar mesas de gestión donde los estudiantes de 6to año puedan proponer formas de festejo saludables, asumiendo una responsabilidad ética frente a sus compañeros más chicos.
–Romper el rol del ‘adulto facilitador’: las instituciones deben generar acuerdos con las familias para dejar de normalizar el suministro de alcohol en eventos juveniles.
–Acuerdos de Convivencia Participativos: trabajar en las comunidades educativas sobre la base de «acuerdos de cuidado» construidos entre familias, directivos y alumnos.
–Abordaje de la Baja Percepción de Riesgo: utilizar la información científica sobre el impacto del alcohol en el desarrollo cerebral (que culmina a los 25 años) para propiciar debates reales y honestos, alejados del discurso del miedo o el sermón moral.









