A 9 días de la pueblada en Morón sur, que terminó con un efectivo de la Policía de la Ciudad disparando 6 balazos y matando a un joven de 19 años que le había ido a recriminar su conducta tras atropellar y abandonar a su primo, los médicos no logran despertar a José Luis Zárate (39), víctima de ese siniestro vial con el que comenzó aquella criminal secuencia.
El motociclista permanece internado en terapia intensiva del hospital Posadas conectado a un respirador artificial y en coma inducido. Los médicos no saben todavía las secuelas neurológicas en su organismo: cada vez que le bajan la medicación para que vuelva en sí se agita demasiado y necesitan volver a dormirlo para no exponerlo a una aceleración cardíaca que podría complejizar aún más su cuadro.
Sabrina Gutiérrez, su pareja desde hace 17 años y madre de sus tres hijos (dos nenas de 16 y 12 y un varón de 3) todos los días viaja en colectivo y en el tren Sarmiento a recibir el parte médico y cubrir el horario de visita de 12.30 a 13.30. “El peor golpe lo tuvo en la cabeza, y el impacto fue mayor porque no tenía casco colocado. Después también tiene líquido acumulado en los pulmones y golpes en todo el cuerpo”, detalló la mujer.
“A Juan Manuel lo vio nacer”
José Luis y ella viven de changas, sin un trabajo estable. Su único ingreso fijo es la Asignación Universal por Hijo (AUH) y luego suman lo que les va saliendo durante el mes. El pasado sábado 6 de diciembre el muchacho circulaba con su Gilera VC 150 cuando fue arrollado por el policía en la intersección de Los Criollos y Carapachay del barrio 20 de Junio, a pocas cuadras de la casa en donde viven.
Nada de esta locura hubiera sucedido si el policía le brindaba asistencia a Zárate en el momento del choque: prefirió irse y luego desencadenar la secuencia criminal con su arma reglamentaria
Sabrina Gutiérrez pudo haber sido víctima también del policía asesino. Ella viajaba en el auto manejado por Juan Manuel De Vita, primo de José Luis, que se le cruzó delante al que conducía Pelozo. El joven bajó corriendo a pedirle explicaciones de lo que había hecho y recibió como respuesta 6 balazos, de los cuales uno fue mortal. Esos tiros fueron dirigidos hacia la vereda, donde había dos nenes jugando.
“Yo creo que se equivocó la gente de la comisaría 4ª, que lo dejó ir como si nada para que vaya a buscar el auto y tomarle la denuncia. Cuando nosotros fuimos a la seccional y estábamos hablando sobre lo que pasó justo llega él y nuestra familia lo reconoció, por eso él aceleró y se escapó y nosotros salimos atrás. A las pocas cuadras le cruzamos el auto, pero nunca para hacerle nada, queríamos que nos explique por qué actuó así”, graficó.
Los 6 balazos criminales
Ahí llegó la irracional e injustificable respuesta del efectivo, que gatilló su arma y mató a De Vita. “José Luis lo vio nacer a Juan Manuel. Siempre tuvieron un hermoso vínculo”, explicó Sabrina. En medio de la conmoción y del chico tirado contra el cordón, el asesino puso primera y se escapó del lugar: fue seguido por varios patrulleros, que lo detuvieron en Tomás Guido y Mariano Moreno, del centro de Morón. Ahí Pelozo se entregó sin oponer resistencia.
Para la justicia el hecho está esclarecido y sólo resta conocer la evolución de Zárate para ver el delito complementario que le imputan: por ahora es lesiones graves culposas, aunque la principal acusación es el homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La pena que le espera es la de perpetua.
Pelozo se negó a declarar y, según precisaron fuentes de la investigación a Primer Plano Online, un abogado en representación de la Policía de la Ciudad se presentó para tomar vista del expediente, aunque no pidió ninguna medida de prueba. En rigor, sólo resta que la fiscal Valeria Courtade, de la UFI N° 3 de Morón, eleve la causa a juicio.
En paralelo, las familias de Zárate y De Vita se reunieron con el intendente de Morón, Lucas Ghi, y con el secretario de Seguridad, Damián Cardoso, quienes se pusieron a disposición.










