A casi 10 años del crimen del comerciante Diego Roda, ocurrido el 12 de septiembre de 2016 cuando salía de la casa de sus suegros con su esposa, Virginia Tueso, y el bebé de ambos, Pedro, de apenas 12 días de vida, un tribunal popular declaró culpable del delito de homicidio agravado al expolicía Fernando Grané, autor de las balas mortales contra el auto en el que viajaba la víctima fatal.
Para Primer Plano Online este caso implica cerrar otro capítulo que atravesó a este equipo periodístico por completo. Desde la cobertura inicial del crimen, las marchas, las palabras de padres e hijos en diversas entrevistas, revelar en un artículo que fueron balas policiales las que mataron al vecino y haber participado en la reconstrucción del hecho, en este recorrido hay cientos de horas de trabajo para contar a nuestros lectores lo que pasó. En definitiva, satisfacción por el deber cumplido.
Una muestra es lo que se vivió en la última jornada del debate, la que puso punto final (ahora sólo resta la audiencia de cesura en la que se conocerá el fallo a cargo de la jueza Julia de la Llana): arrancó a las 9 y terminó pasadas las 17. “Hoy es el día más importante del juicio, donde ustedes actuarán como jueces”, les dijo el fiscal Adrián Ferreira a los 12 integrantes del jurado lego, es decir, ciudadanos sin título de abogado ni conocimiento del sistema jurídico que participaron por esta vez en la administración de justicia.
“Diego fue fusilado por el policía Fernando Grané: las balas que mataron a Diego Roda salieron de su arma”, agregó el funcionario al exponer su alegato para tratar de convencer al tribunal. “Grané disparó a matar y el pedido de disculpas que escuchamos llegó 10 años después”, continuó, no sin dejar en claro también que tampoco se hubieran justificado los disparos si en ese vehículo en el que viajaba el comerciante iban los delincuentes a los que venían siguiendo tras el robo de una camioneta en Caseros.
“Desde el inicio de la causa, Grané dio cuatro versiones distintas de lo sucedido. Todas sus mentiras se cayeron como un castillo de naipes en el juicio”, completó su exposición, mientras su colega Patricio Pagani enfatizó que “la prueba está cumplida y las evidencias y testigos fueron contundentes” para la condena, al tiempo que hizo hincapié en la “mentira sistematizada” a lo largo de todo el proceso para “engañar” sobre lo que había pasado.

Incluyó a Grané en esa cadena de mentiras y recurrió a la frase “miente, miente, que algo siempre quedará”. También fue crítico de los testigos ofrecidos por la defensa del expolicía, que se refirieron a la “poca preparación” que tenía el efectivo y a las condiciones precarias en la que los agentes de la fuerza desarrollan su trabajo. La estrategia fue plantear que todo ese combo confabuló para que tome una mala decisión aquella noche.
Las otras posturas en los alegatos
El abogado Ismael Jalil, que representó a Omar Roda y María del Carmen Peche, papá y mamá del comerciante asesinado, manifestó que “la familia rechaza el pedido de disculpas hecho por Grané porque no fueron sinceras y jamás miró a la cara de los seres queridos de Diego”.

Y apuntó con sus palabras al corazón del jurado cuando les pidió que reparen en un concepto: “la trascendencia social de un policía”. Por eso solicitó que este crimen “no quede impune” porque “lo único que contiene a una familia a la que le arrebatan la vida de su ser querido es la condena al asesino”.
Cabe recordar que el otro abogado que intervino en la causa fue Gerónimo Podestá, quien representó a Virginia Tueso, viuda de Roda y sobreviviente de las balas policiales.
La enérgica defensa del asesino y las últimas palabras de Grané
La defensora oficial Juliana Oliva, representante legal de Grané, intentó conmover al jurado al afirmar que la “incoherencia” fue lo que sobresalió de aquella investigación inicial, el planteo de los fiscales del juicio y los abogados de la familia. Es más: acusó al expolicía Gerardo San Miguel de ser el responsable de la muerte de Roda y que mintió al acordar una condena en juicio abreviado.
Cuestionó, asimismo, la prueba balística expuesta y aseveró que “no se pudo determinar claramente de qué arma salieron las balas que mataron a Roda”. “Fernando (por Grané) tuvo una conducta imprudente. Pero hay que tener en cuenta el contexto: fue un error inevitable, nunca quiso matar a un inocente”, enfatizó y en todo momento intentó justificar el accionar por la presión de ser efectivo policial. “Hay que contemplar a la Policía porque en el futuro ninguno nos va a cuidar”, llegó a decir antes de plantearle al jurado popular que lo declare no culpable.

Oliva increpó en dos ocasiones al cronista de Primer Plano Online que cubrió las alternativas del juicio. Lo hizo adelante de terceros, durante lapsos de cuartos intermedios en distintas jornadas. Acusó a este medio de ser imparcial y de querer influenciar sobre el jurado por el contenido de las crónicas que surgieron a lo largo del debate, que no fueron otra cosa que narrar lo que el propio tribunal había escuchado. Insólito, por cierto.
Para finalizar los alegatos Grané hizo uso del derecho de dar sus últimas palabras antes de conocer la sentencia. Y también argumentó de manera similar a su defensora: “si nunca pedí perdón a la familia fue por la persecución mediática que sufrí”. Para el jurado popular quedó claro que cuando un policía mata a un inocente eso se llama gatillo fácil.
El veredicto del jurado popular
El tribunal popular se retiró a deliberar después de escuchar los planteos de las partes y tuvo que resolver sobre las distintas alternativas que les fueron planteadas. Y no había término medio: o era un veredicto unánime de culpabilidad para que Grané reciba prisión perpetua o si no lograban los 12 votos la pena era infinitamente menor. Dos horas y media tardó en ponerse de acuerdo.

“Nosotros, el jurado, encontramos al acusado Fernando Aníbal Grané culpable por unanimidad del delito de homicidio agravado por su condición de policía; culpable por homicidio agravado en grado de tentativa (por mayoría de 10 votos) en el caso de Virginia Tueso; y culpable por unanimidad del delito de falsedad ideológica de instrumento público”, fue lo que se dio a conocer.
En la sala Fermín Parera de los Tribunales de Morón sólo se oyeron llantos de la familia Roda, que por fin 10 años después podía escuchar la sentencia que tanto tiempo esperaron. Y que, como dijo la mamá del comerciante, sea proporcional al daño provocado: “que cuando mi hijo salga del cementerio, el asesino salga de la cárcel”.










