“¿Nunca tuviste botinero?”: detalles de la causa que llevó a la cárcel al docente de Hurlingham Gustavo Battista

La justicia tiene probado que acosó a juveniles menores de edad del Club Atlético Independiente, a quienes contactó por redes sociales y les transfirió dinero a cambio de fotos y videos de sus pechos y piernas. El rol clave del entrenador de los chicos. De qué se trata el concepto de “violencia psicológica y sexual” ejercida en entornos digitales.

Es una resolución de 58 páginas a la que tuvo acceso Primer Plano Online, la justicia dictó la prisión preventiva de Gustavo Aníbal Battista (52), el docente de Geografía de Escuelas Secundarias de Ituzaingó y Morón domiciliado en Hurlingham que permanece detenido desde fines de mayo pasado. Es más: el acusado ya fue trasladado a una dependencia del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde permanecerá alojado hasta el juicio.

Lo que se conocieron ahora son los fundamentos de la medida de coerción dispuesta por el juez Hugo Alberto Lladó, titular del Juzgado de Garantías N° 4 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, donde tramita el expediente a raíz de la denuncia realizada por madres y padres de jugadores de las inferiores del Club Atlético Independiente, a los que el imputado había contactado.

La decisión de la justicia es de alto impacto por lo que representa la causa en sí: los investigadores tienen probado que Battista no sólo buscaba obtener imágenes de los menores, sino que pretendía que los propios chicos funcionaran como reclutadores, pagándoles comisiones para conseguir teléfonos de otros futbolistas de inferiores. “¿Nunca tuviste un botinero?”, les preguntaba a sus víctimas para ganar confianza: se trata de una figura conocida en el ambiente futbolístico juvenil, que oficia como una suerte de representante que ayuda económicamente a jugadores.

El profesor usaba cuentas falsas (perfiles de mujeres incluidos) en redes sociales desde donde iniciaba conversaciones que luego trasladaba a WhatsApp, generalmente con la función de mensajes temporales activada para que el contenido desapareciera automáticamente. Además, la justicia probó que hubo varias transferencias de montos chicos de dinero, siempre con el objetivo de obtener material de contenido sexual y sumar nuevas víctimas.

Hallazgos en el celular del detenido y en la casa allanada

Incluso en el celular que le secuestraron a Battista el peritaje arrojó resultados como “adolescente argentino” y “torso de adolescente argentino varón sin c…” que había buscado. Es más: en el allanamiento a su casa de la calle Las Tunas al 5000, de Villa Tesei, le incautaron fotos de chicos con sus torsos desnudos.

El ofrecimiento inicial era siempre el mismo para entrar en confianza: transferir dinero sin condiciones. “Les prometía pagarles semanalmente, comprarles ropa, botines, cubrir gastos personales o simplemente ayudarlos en su carrera deportiva. Incluso les repetía que era su obligación mantener económicamente a futbolistas juveniles”, precisó el magistrado en su resolución, que también incluye a Martín Ezequiel Diez, extrabajador del Ministerio de Salud de la Nación, también involucrado en la maniobra.

Sin embargo, esa aparente ayuda derivaba rápidamente en pedidos cada vez más invasivos. Primero, fotos jugando al fútbol; luego imágenes del torso, piernas y otras partes del cuerpo. En algunos casos exigía que el rostro fuera perfectamente visible. La escalada continuaba con pedidos de videos de contenido sexual, incluyendo grabaciones manteniendo relaciones sexuales con una mujer, condición por la que ofrecía sumas de dinero aún mayores. También proponía encuentros personales con contenido sexual y manifestaba preferencias vinculadas a prácticas violentas durante esas reuniones.

Gustavo Battista

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el mecanismo utilizado para ampliar el número de víctimas. Battista les ofrecía dinero a los propios adolescentes para que le consiguieran los teléfonos de compañeros de equipo u otros futbolistas de inferiores. El expediente documenta pagos de 3.000 y hasta 5.000 pesos por cada nuevo contacto que aceptara comunicarse con él.

Violencia psicológica y sexual

Los investigadores lograron reconstruir buena parte del circuito económico mediante comprobantes de Cuenta DNI y Mercado Pago. Sólo en ese caso fueron incorporadas 17 transferencias con montos que oscilaron entre 2.000 y 35.000 pesos. Además, aparecen otros pagos de 30.000, 10.000, 5.000, 3.000 y 2.000 pesos realizados a distintos menores contactados por el acusado. La Fiscalía N° 2 de Avellaneda-Lanús, a cargo de Mercedes Dudan, también acreditó que desde la línea telefónica que le incautaron al docente se realizaron las transferencias económicas.

A partir de los informes elaborados por las profesionales que intervinieron en las entrevistas con los adolescentes, el magistrado indicó en su fallo que los relatos “son compatibles con situaciones de victimización por violencia psicológica y sexual ejercida mediante mecanismos de persuasión coercitiva en entornos digitales”. Los especialistas describen un vínculo profundamente asimétrico entre un adulto y menores de edad, construido a partir de la manipulación, las recompensas económicas y el progresivo avance sobre la intimidad de los jóvenes.

La imputación formal al detenido es la de captación por medios tecnológicos de menores de edad con fines sexuales (Grooming) y corrupción de menores, que podría ser ampliada en los próximos días: no descartan sumar más testimonios a partir de la constatación de otras comunicaciones mantenidas por Battista que no fueron denunciadas.

La denuncia en Ituzaingó

Según pudo saber Primer Plano Online, Battista tenía una denuncia en su contra radicada por la madre de un alumno de 14 años de la Escuela Secundaria 12 de Ituzaingó. La presentación fue realizada en 2021, cuando todavía había restricciones por la pandemia de Covid-19, y nunca avanzó.

Desde entonces el profesor de Geografía fue separado de su cargo por aplicación del artículo 139 del Estatuto Docente, que establece cuál es el procedimiento ante la presunta comisión de faltas graves de un educador en el desempeño de sus funciones.

La acusación contra él es que había contactado al menor por redes sociales con idéntica modalidad que ejecutó con sus denunciantes de Independiente. Lo llamativo fue la decisión que tomaron las autoridades del área de Inspección: si bien lo apartaron del cargo fue designado como secretario privado de las inspectoras de nivel Secundario Selva Bujía y Florentina Carreras. Y seguía teniendo contacto con menores cuando visitaba colegios.

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