“¿Cómo puede ser que un policía mató a mi papá?”: desgarrador relato de la viuda de Diego Roda al inicio del juicio

Lo que dejó la primera y extensa audiencia del debate popular sobre el asesinato del comerciante ocurrido en Ituzaingó el 12 de septiembre de 2016. La mujer, sobreviviente de aquella noche en la que resultó baleada en la mano, expuso ante el tribunal popular la libreta en la que Pedro, el hijo menor de la víctima, le escribe cartas a su papá, al que no pudo conocer. Detalles hasta ahora desconocidos de lo que pasó.

El juicio por jurados que se lleva adelante en los Tribunales de Morón por el crimen del comerciante Diego Roda, ocurrido el 12 de septiembre de 2016 en Ituzaingó, se inició formalmente con el testimonio más fuerte de todos: el de Virginia Tueso, viuda de la víctima fatal y herida aquella noche cuando salía de la casa de sus padres con su marido y el pequeño bebé de ambos, de apenas 12 días de vida.

El llanto desconsolado de la mujer y el desconsuelo que aún la atraviesa se pudo apreciar cuando la Fiscalía, a cargo de Adrián Ferreira y Patricio Pagani, expuso en líneas generales lo que son los lineamientos del debate. Ese mismo planteo fue avalado por el abogado de la familia Roda, Ismael Jalil: intentarán demostrar que se trató de un caso de gatillo fácil y que el verdulero fue asesinado por balas policiales.

La teoría del caso presentada por las partes

El debate, que se lleva adelante en la sala Fermín Parera de los Tribunales de Morón, es orientado por la jueza Julia de la Llana. Y comenzó con la mirada del fiscal Adrián Ferreira, que le habló al jurado popular para presentar su hipótesis del caso.

Juicio por el crimen de Diego Roda
Fernando Grané, el ex integrante de la Policía Local de Ituzaingó que está siendo juzgado por el crimen de Diego Roda

“Ustedes son la parte más importante de este juicio, porque son quienes van a determinar si el acusado de matar a Diego Roda es culpable o no”, expresó ante el tribunal. “No es una causa contra la Policía: es contra un policía que mató a un inocente”, precisó en su exposición, en la que aseveró que intentará comprobar la “conspiración policial” para encubrir el hecho.

Además, describió el raid delictivo previo protagonizado por delincuentes que nunca pudieron ser identificados, la persecución de varios móviles y el desenlace fatal. Para la Fiscalía, aseguró, se trató de un homicidio agravado por la condición de policía del autor en el caso de Roda y tentado en el de Virginia.

Ismael Jalil, por su parte, enfatizó mirando al jurado compuesto por 9 mujeres y otros 9 varones que “ustedes son determinantes para que este tipo de hechos se terminen”. Y ponderó la actitud de Virginia, la mamá del bebé Pedro, quien se salvó porque ella lo ubicó en su sillita de seguridad para viajar hasta su casa. También hizo mención a la “conspiración policial”, que durante los primeros 4 años buscó “encubrir el crimen”. “Grané mató a Diego, casi mata 2 personas más y fue parte del entramado conspirativo policial”, sentenció para dejar en claro su teoría del caso.

Para finalizar ese capítulo, la defensora oficial Juliana Oliva rechazó que se haya tratado de un caso de gatillo fácil. “Fernando (Grané) disparó convencido que en el auto estaban los delincuentes. Yo les voy a demostrar que no es un asesino”, fue lo que le manifestó al jurado.

El relato de Virgina Tueso, con un dolor que le invade el alma

Virginia, que tenía 29 años cuando todo pasó, es la viuda de Diego Roda y mamá de Pedro, el bebé de sólo 12 días de vida cuando una lluvia de balas cayó sobre el auto en el que viajaba. Su testimonio es verdaderamente desgarrador: llegó al banquillo a sentarse llorando, inició su relato entre lágrimas y tuvo que detenerse en varios momentos porque no podía con su alma. Tomaba fuerzas y retomaba.

Virginia Tueso y Diego Roda
Virginia Tueso y Diego Roda: la viuda del comerciante rememoró en la justicia el drama que vivió la noche del 12 de septiembre de 2016

Gran parte del público no pudo mantenerse al margen de esa conmoción y lo expresó acompañando el llanto de la principal testigo del caso. Pese a seguir el caso desde el minuto cero, es la primera vez que Primer Plano Online escucha de palabras de ella lo que pasó aquella fatídica noche: sólo había hablado ante la justicia durante la instrucción, a cargo del fiscal Marcelo Tavolaro, y siempre se respetó su reserva.

La mujer narró que ese 12 de septiembre de 2016 había ido al pediatra un rato antes de ir a lo de sus padres para esperar a su marido, que la iba a pasar a buscar por allí. Diego no había podido asistir al médico porque estaba en su comercio, ubicado a 15 cuadras de lo de sus suegros. Cuando cerró la verdulería ‘El Económico’, de Brandsen y Belén, fue a buscar a su familia: llegó a la casa de los padres de Virginia, en El Delta al 2300, e ingresó con las llaves que tenía. Antes había mandado un mensaje avisando que estaba yendo.

Estacionó, entró y le pidió a su mujer que abrigue al bebé así seguían su ruta. Salieron de la casa, Diego colocó al huevito del nene en el asiento trasero y Virginia mientras acomodaba todo escuchó que su esposo le decía “apurate, apurate”. Ella se sentó, se recostó del lado del acompañante y en ese momento sintió un fogonazo en su mano: “se me prendió fuego la mano”, le dijo a su pareja.

“Mi amor no llego, me dieron”

Luego de escuchar las detonaciones, Diego arrancó el auto e intentó calmarla: “tranquila mi amor que te llevo a la clínica”. El coche arrancó y a los pocos segundos oyó a su marido decir las últimas palabras: “mi amor no llego, me dieron”. El VW Bento se detuvo a la vuelta de la casa de los padres de Virginia, ella bajó y abrió la puerta trasera para ver al bebé. Después dio la vuelta para asistir a Diego.

Juicio por el crimen de Diego Roda
La remera simbólica colgada en las rejas de los Tribunales de Morón: la familia Roda clama justicia

Ahí miró para atrás y, entre la oscuridad, observó correr a dos sujetos, que pensó que eran delincuentes. “Son los chorros”, gritó para pedir ayuda. Ahí en ese instante se dio cuenta que eran policías. Eran un efectivo varón con boina que la tomó del brazo y le preguntó “dónde está la bala” varias veces. La otra que se acercó a ella era una mujer de la fuerza, que la escuchó decir: “quédate tranquila que el nene está vivo”.

Pocos minutos después, en medio del nerviosismo generalizado y la confusión, llegaron el papá y el hermano de Virginia. En paralelo arribó una camioneta de la Policía, cargó en la parte trasera a Diego y lo trasladó a la clínica Sanatorio del Oeste. A Virginia también la trasladaron a la guardia del mismo establecimiento, en donde la dejaron al lado de su marido, que estaba inconsciente: “no sé si había llegado muerto o no”, declaró.

Lo que contó luego es lo que dio origen a las sospechas sobre lo ocurrido: la cadena de complicidad policial. Es que el excomisario Daniel Fernando Pérez -ya condenado en la causa- comenzó a ir seguido a la casa de los padres de Virginia a decirle que “estamos detrás de los chorros”, y en cuestión de horas cayeron los que luego se comprobó fueron dos perejiles que nada tenían que ver con lo que pasó. El funcionario policial le preguntaba a la mujer, de manera insistente, qué era lo que ella había visto.

Las cartas que Pedro le escribe a su papá

Con el paso de los años, Virginia se dio cuenta que esa supuesta preocupación policial era “una farsa”. “Yo sufro todos los días porque mi hijo no tiene papá y sus hermanos tampoco. Desde chiquito le cuento todo a Pedro sobre la muerte de ‘Die’ (como llama a su esposo), menos que había sido un policía”, reveló la mujer. Sin embargo, también narró que, con el paso del tiempo el nene se enteró lo que había pasado y le preguntó: “¿cómo puede ser que un policía mató a mi papá?”.

Familia Roda reclamo de justicia
Facundo, Franco y el pequeño Pedro, los hijos de Diego Roda unidos por una consigna: «justicia para mi papá»

En ese momento la sala se estremeció y sólo se oyeron llantos. Antes de finalizar su relato, su abogado, Gerónimo Podestá, le preguntó qué era ese cuadernillo que tenía en la mano. “Es una libreta con las cartas que Pedro le escribe al papá. Le pedí permiso para traerla porque es una forma de tenerlos a los dos conmigo”, fue el cierre de su testimonio.

Luego se acercó a brindar su testimonio Leonel, el hermano de Virginia. reveló que oyó con su familia el ruido de las detonaciones y que dejaron correr unos segundos hasta salir a la calle a ver qué había pasado. Al rato se acercó un chico en moto, preguntó si esa era la casa de Virginia y les advirtió que vayan rápido porque había pasado algo a la vuelta.

El muchacho fue con su papá y encontró a Diego baleado en el asiento del conductor: ayudó a cargarlo en la camioneta policial y fue con él hasta el sanatorio. Recordó que el vehículo se trasladó a alta velocidad y llegó rápido a destino. Ya en el establecimiento sanitario se le acercó un efectivo policial a pedirle perdón. El hermano de Virginia también aportó como contexto la “permanente presencia” de policías en su casa con la frase “ya los tenemos”, en relación a presuntos delincuentes.

“En mi casa cayó una bomba”

En medio de un llanto desconsolado, Leonel se disculpó con su hermana y con Franco y Facundo, los hijos mayores de Roda, por no haber hecho nada para evitar la tragedia. “Estuve mucho tiempo con tratamiento psicológico porque esta situación me tiró en la cama, con una fuerte depresión”, se sinceró. El muchacho recién pudo atestiguar en la causa casi dos años después del crimen de su cuñado. “En mi casa cayó una bomba”, expuso. Tras su relato, uno de los hijos de Roda se acercó a abrazarlo.

Caso Diego Roda
Papá, mamá y el hijo mayor de Diego Roda durante una de las tantas marchas para reclamar justicia: en la foto también se la ve a Virgina con su brazo enyesado y el bebé Pedro en su cochecito

Luego de sus palabras habló su papá, José Luis, que básicamente expresó lo mismo que su hijo en relación a cómo se enteraron de lo sucedido. Y reveló que volvió a su casa desde la clínica de madrugada, ya sabiendo de la muerte de Diego y de la intervención a la que había sido sometida Virginia, y se encontró con agentes trabajando en pericias y marcando con tizas la posición de los casquillos.

“¿Cómo pude ser tan inocente de creer la versión oficial?”, se preguntó. “Tardamos dos años en saber la verdad. Esto nos cambió la vida a todos: no quiero estar en los zapatos de Carmen y Omar (mamá y papá de Diego)”, concluyó.

El delivery que también fue clave en la investigación

Para cerrar la primera y extensa audiencia del juicio declaró el testigo Cristian Coutiño, un delivery que en aquel momento trabajaba en la pizzería Don Omar, ubicada sobre la calle Aguaribay, entre Saldán y El Delta, justo enfrente en donde los delincuentes abandonaron la camioneta Peugeot Partner que habían robado en Caseros. El muchacho estaba en la puerta del comercio esperando que le den un encargo para irse a realizar una entrega.

Lo que vio fue que los malvivientes bajaron del vehículo, que tenía sus ruedas en llanta, comienzan a trotar para huir y justo transitaba esa calle un auto de frente hacia ellos. Uno de los ladrones apuntó contra el conductor, que clavó los frenos y huyó marcha atrás. No le dispararon y el rodado se alejó en dirección a 26 de Abril. Los dos ocupantes de la Partner corrieron hacia El Delta.

Cuando le preguntaron en qué momento había llegado la Policía a ese lugar, el testigo estimó en 4 minutos la demora entre un instante y otro. Ese dato es clave, porque revela que la persecución no era tan paso a paso como se intentó hacer creer. Cuando llegaron los efectivos, él les señaló la calle para donde corrieron, y minutos después escuchó los disparos. Con el correr del tiempo llegaron más móviles policiales: ya Diego y Virginia habían sido baleados.

Las audiencias continuarán hoy lunes y se esperan más testimonios para dejar en claro lo sucedido aquella noche. También se espera la decisión de Grané: no se sabe si aceptará declarar o no ante el tribunal popular. Como sea, Primer Plano Online informará todas las alternativas que surjan.

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