“Con la seguridad y la salud no hay ningún tipo de contemplación”. Alfredo Fernández, titular del Juzgado de Faltas Nº 1 de Ituzaingó, lo aseguró ante la pregunta de Primer Plano Online. Sintetizó, con esa frase, cuál fue el abordaje que la justicia local le dio a las clausuras que sufrieron en las últimas semanas las dos sucursales de Carrefour instaladas en el distrito y el hipermercado Makro.
Como informó este medio, los comercios fueron cerrados luego de inspecciones realizadas en sus sedes, en las que detectaron alimentos vencidos y en mal estado, falta de higiene en las cámaras, góndolas en lugares antirreglamentarios y contaminación cruzada de mercadería, entre otras cuestiones. Las actuaciones se iniciaron a raíz de denuncias hechas por vecinos y vecinas ante las autoridades comunales.
“Lo primero que hay que reconocer es que los responsables de ambas firmas se pusieron a derecho rápidamente y aceptaron modificar aquello que se les indicó para poder reabrir sus puertas”, señaló el magistrado. Además, narró que ambas firmas pusieron sus técnicos a trabajar en las observaciones realizadas por funcionarios del Municipio.
Las tres sucursales ya abrieron sus puertas, luego de otra fiscalización realizada por los inspectores comunales, que controlaron la limpieza, la disposición final de sus productos, los espacios para depositar mercadería vencida y el cumplimiento de las normas de seguridad. Una vez cumplimentadas las exigencias, la justicia de Faltas habilitó sus reaperturas.
Según confirmó Primer Plano Online, las sanciones económicas fueron las siguientes: el Maxi Carrefour de la calle Blas Parera al 600 recibió una multa de $4.500.000 (cuatro millones y medio); el Makro de Presidente Perón al 8700 (colectora de Acceso Oeste) de 5.192.000 (cinco millones ciento noventa y dos mil); mientras que el Carrefour de avenida Ratti al 1800 fue sancionado con el pago de $3.400.000 (tres millones cuatrocientos mil).
“Por supuesto que la clausura también es una sanción”, reflexionó el juez de Faltas. Es lógico: naturalmente la faja afecta la imagen de empresas que son multinacionales y deben cumplir con determinados estándares, que en este caso claramente fallaron. Las autoridades municipales observan como positivo el proceso: que vecinas y vecinos se involucren a denunciar por diversos canales permitirá mayor control.
En las multas determinadas pesó, en el caso de Carrefour, la reincidencia, porque ya había sido clausurado en años anteriores. “Ese es un tema que debe resolver la empresa, pero el antecedente en la justicia de Faltas les queda”, agregó Fernández. Es, por cierto, un agravante que deben revisar para la prestación que brindan. Además, ambas compañías debieron tramitar ante el Municipio las respectivas habilitaciones de las que carecían: Makro para operar como minorista y Carrefour en el rubro mayorista.










