Cuando Mario Di Paolo se enteró que la Cámara de Apelaciones de Morón había cambiado la calificación de la causa que lo tiene como querellante por el crimen vial del que fue víctima su hijo Matías, bombero del Destacamento de Ciudad Jardín en Tres de Febrero, pasó 24 horas internado. Ya viene hace tiempo con problemas de salud que ahora se agudizaron abruptamente por obra y gracia de un asesino al volante.
Norma, por su parte, sigue esperando que esa casa que construyó el joven en el fondo del terreno que compartía con ellos deje de estar vacía, como quedó su vida desde la noche del 15 de diciembre de 2025. “Mi hijo amaba con locura ser bombero y ayudar a las personas. Estudió, quería ser abogado penal, pero se puso a trabajar con mi esposo porque llevaba en la sangre ser bombero. Escuchaba las sirenas y pedía por favor que le abran las puertas para ir corriendo al incendio”, lo recuerda con una sonrisa quebrada.
Mario y Norma transcurren sus días entre la medicación psiquiátrica para soportar algo del dolor que les rompió la vida para siempre y el compromiso de hacer justicia tanto por su hijo como por su nuera, Micaela Quipildor, quien perdió una pierna después de ser arrollada por el asesino al volante Alejandro Cervantes (54), quien permanece detenido desde aquella fatídica noche. En el siniestro también resultaron con heridas gravísimas Milagros Barrionuevo (también con una pierna amputada) y Mateo Henri.
Un cambio de calificación que profundizó el dolor
Sin embargo, casi 6 meses después del hecho, la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial de Morón, a cargo de los jueces Adolfo Eduardo Naldini, Sandra Claudia Mingolo y Elisabet Miriam Fernández, acaba de cambiar la calificación del caso, y le quitó la figura del dolo eventual.
Para el tribunal se alzada el caso debe encuadrarse como homicidio culposo agravado por conducción antirreglamentaria (para el caso Di Paolo) y lesiones graves culposas por conducción antirreglamentaria temeraria (para las otras tres víctimas). Por eso papá y mamá de Matías Di Paolo no salen de su indignación.
“El 11 de diciembre cumplió 33 años, inauguró su casita y el 15 este hombre me lo mató, sólo la pudo disfrutar 4 días. Era hijo único y sostén de familia”, se sinceró Norma. “Este señor Cervantes sabía muy bien lo que estaba haciendo. El camión estaba bien iluminado, mi hijo tenía su chaleco refractario. Si él circulaba a una velocidad prudente no hubiera hecho volar tantos metros a Matías, que justo estaba levantando los conos porque ya se volvían al cuartel”, agregó.
Esa mamá y ese papá saben de leyes, sólo de dolor y ausencia. Por eso ella se anima a esbozar la teoría de que Cervantes “cortaba corriendo picadas”. “Yo les pido al señor juez que haga justicia. No deseo que le pase nada a sus hijos de este hombre, porque el dolor que nosotros sentimos no se lo deseo a nadie. A la mañana nos levantamos y no le encontramos sentido a la vida. Lo único que le prometí a mi hijo es que iba a hacer justicia, y si después me tengo que ir me iré tranquila”, profundizó Norma ya entre lágrimas.
Lo que está probado sobre el crimen vial de Matías Di Paolo
El hecho atribuido a Cervantes consistió en que, el 15 de diciembre de 2025, aproximadamente a las 20:20, conducía un Volkswagen Vento por la avenida Bernabé Márquez (Ruta Provincial Nº 4), en sentido hacia Tres de Febrero/Pablo Podestá. Según la imputación originaria, lo hacía de manera “temeraria”, a velocidad superior a la máxima permitida de 60 km/h, realizando “maniobras de zigzag” e “intentando sobrepasar vehículos por ambos lados”.
Finalmente, por el sector derecho de la traza, quiso adelantarse a otro vehículo aún no identificado y embistió a integrantes de la dotación de Bomberos Voluntarios de Tres de Febrero que trabajaban sobre el carril derecho, junto al autobomba apagando pastizales. Ahí mató a Di Paolo prácticamente en el acto y provocó las gravísimas lesiones en sus tres compañeros.

“Más que mi hijo era mi amigo”, acotó Mario, el papá de Matías. Tanto él como su esposa siguen en contacto con Micaela en su proceso de recuperación, aunque poco pueden hacer: esperan que la joven vuelva a la casa que construyó con Matías, pero no apuran el doble duelo que está atravesando. “Quiero que vuelva para no ver ese lugar vacío”, cerró Norma.
Según lo establecido en la causa, Matías falleció a raíz de politraumatismos varios, trauma cerrado de tórax, hemotórax y paro cardíaco posterior; Micaela sufrió politraumatismos y la amputación supracondílea de pierna derecha (a la altura de la rodilla); Milagros padeció politraumatismos, fracturas expuestas de fémur, tibia y rótula izquierda, compromiso vascular y posterior amputación; y Mateo fracturas múltiples en fémur, tibia y peroné, más traumatismo encéfalo craneano leve a potencialmente grave.
Un fallo “bastante injusto”
Adrián Rodríguez Díaz es el abogado de los Bomberos de Tres de Febrero y representa también a papá y mamá de Matías Di Paolo en la querella. En conversación con Primer Plano Online a través de la plataforma Zoom, reflexionó que el cuadro conclusiones a las que arribó la Cámara de Apelaciones es “bastante injusto”.
“Se volcaron por la figura más sencilla de probar, que es el homicidio y las lesiones culposas. Está probado que fue una conducta antirreglamentaria, pero no tuvieron en cuenta las condiciones personales del imputado, y que había consumido marihuana en días anteriores. Tendrían que haber presumido que es alguien con desprecio por la vida”, indicó en la entrevista.
“Su pedido de disculpas fue tres meses después del hecho”, agregó haciendo alusión a lo que interpreta como una estrategia de defensa que lejos está de ser sincera. Y pese a que subrayó que “no conseguimos una prueba contundente sobre que corría una picada, aunque la conducción temeraria ya implica no tener en cuenta la precaución que ameritaba el incidente que se estaba desarrollando”, también cerró: “nos sorprendió el fallo de la Cámara”.
De todos modos, según pudo saber Primer Plano Online, el fiscal Matías Rappazzo, de la UFI N° 7 de Morón, insistirá con la calificación original para que quede establecida en la acusación la figura del dolo eventual, es decir, que Cervantes debió representarse el daño que podía ocasionar por esa manera de conducir. Con esa imputación la pena es mucho más elevada que en un hecho de tipo culposo. Aunque eso será un capítulo a debatir al momento de la elevación a juicio.











