Liberaron al hombre que le pegó un fierrazo a conductor tras discusión de tránsito en Castelar

Lo resolvió la justicia de Garantías luego de sumar nuevas evidencias al caso y de un cambio de carátula. Alejandro Vargas, la víctima, fue dada de alta a los tres días y evoluciona tal como está previsto clínicamente de las lesiones que padeció. Oscar Ricardo Maciel (46), el agresor, podrá continuar el proceso en libertad mientras continúa la investigación.

Liberaron a Oscar Ricardo Maciel (46), el hombre que atacó con un fierro a Alejandro Vargas (62) y le causó lesiones de gravedad en medio de una discusión de tránsito en Castelar.

Según precisaron fuentes de la investigación a Primer Plano Online, la decisión se debió a un cambio de carátula en el expediente en trámite. Así lo resolvió la jueza de Garantías Laura Mariel Pinto, quien calificó el caso como lesiones graves en lugar de homicidio simple en grado de tentativa, tal como le había imputado inicialmente el fiscal Claudio Oviedo.

“Hubo nuevos elementos de prueba incorporados a la instrucción, como más filmaciones del momento previo al hecho, dos cuadras antes del desenlace. Además, cuando todo sucedió, la víctima sacó de su camioneta un rifle de aire comprimido. Además, afortunadamente los estudios médicos señalan una buena evolución”, detallaron voceros de la investigación.

Ese cambio de calificación (de homicidio simple tentado a lesiones graves) convierte al delito en excarcelable por la pena en expectativa, que baja considerablemente en cantidad de años. Además, Maciel no tenía antecedentes penales y Vargas sí: una denuncia idéntica de hace dos años tras una reyerta similar con un ciclista.

Pautas de la liberación del agresor

La justicia impuso una serie de medidas a cumplir por parte de Maciel, como la fijación de un domicilio, acudir al juzgado cada vez que sea convocado y no tomar contacto por ningún medio, ni personal ni digital, con la víctima y su entorno familiar.

Lo mismo le cabe a su hermano Ceferino (60), quien había sido liberado poco después del hecho con una imputación por amenazas agravadas por empleo de arma y daño. La camioneta Fiat Fiorino en la que ambos se trasladaban permanece secuestrada en la comisaría 7ª de Castelar. Los dos son responsables de la firma Hec-Mac cortinas metálicas, un negocio radicado en Hurlingham.

Fierrazo tras discusión de tránsito en Castelar
Alejandro Vargas ya se está en su casa: continúa la rehabilitación indicada por los médicos

Como se recordará, la reyerta por temas vehiculares sucedió a plena luz del día y frente a un colegio primario. Vargas circulaba por la avenida Vergara (Juan Manuel de Rosas) luego de salir de Acceso Oeste. Iba al mando de su camioneta Ford Ranger azul y terminó siendo encerrado por la Fiorino en la que circulaban los hermanos agresores. Esa maniobra provocó insultos entre ambos conductores que culminó cuando ambos rodados se detuvieron en el semáforo de esa avenida, entre Ventura Bustos y Farías Alem de Castelar.

De los dos rodados bajaron sus choferes visiblemente alterados y con la idea de resolver mediante la fuerza física aquel entredicho. “La confrontación fue escalando hasta que Vargas le dio un golpe al capot de la Fiorino provocándole una abolladura y Ceferino Maciel golpeó con la varilla de hierro la parte trasera de la camioneta Ford Ranger, con lo que causó el hundimiento en la tapa de la caja de la parte posterior”. Nadie tuvo la capacidad de frenar a tiempo y todo se desmadró.

El golpe que pudo ser mortal

Vargas sacó de su vehículo un rifle de aire comprimido para hacerle frente al mayor de los Maciel, que tenía un hierro en sus manos y agitándolo en el aire. Sin embargo, cuando quedaron cara a cara apareció en escena el menor de los hermanos y le propinó un golpe con una llave para aflojar tuercas de ruedas que resultó letal para la reyerta: el conductor de la Ranger cayó desvanecido y se pensó lo peor.

Después llegó la detención ciudadana para evitar que escape y la decisión judicial. Vargas fue operado en el sanatorio de La Trinidad, en Ramos Mejía, donde permaneció internado por cuatro días tras el diagnóstico que le dieron: sufrió la rotura en el cráneo a la altura de la nuca.

El equipo médico que lo atendió decidió realizar una cirugía al detectar que partículas óseas se habían incrustado en la duramadre, una membrana meníngea que protege el cerebro. Todo indica que en un futuro deban volver a operarlo para colocarle una prótesis que reemplace el hueso partido.

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