Cobertura exclusiva de Primer Plano Online: por primera vez habló el principal acusado de asesinar a Diego Roda, el comerciante de Ituzaingó que salía de la casa de sus suegros la noche del 12 de septiembre de 2016 con su esposa y el bebé de ambos y fue alcanzado por balas policiales.
Se trata de Fernando Grané (36), quien le pidió disculpas a la familia de las víctimas, aunque sin mirar a la cara a nadie, y respondió las preguntas planteadas por su defensora oficial, Juliana Oliva. Además, reveló que no había emitido ninguna palabra en torno al caso por sentirse “presionado” por la difusión mediática que tuvo.
Su exposición fue escuchada atentamente por el tribunal popular integrado por 12 titulares y 6 suplentes (9 varones y 9 mujeres), que al final del debate deberán decidir si es culpable o no y de qué delito. La audiencia fue conducida por la jueza Julia de la Llana, y Grané aceptó responder preguntas de los fiscales Adrián Ferreira y Patricio Pagani, no así del abogado Ismael Jalil, que representa a los padres de Roda en condición de particulares damnificados, ni de Gerónimo Podestá, defensor de la viuda Virginia Tueso.
El relato de Fernando Grané en primera persona
A lo largo de su exposición, el ex integrante de la Policía Local de Ituzaingó detalló cómo fue que se sumaron a la persecución de los delincuentes que habían robado una camioneta Peugeot Partner en Caseros y que, por rastreador satelital, detectaron que había ingresado al distrito. Grané y sus compañeros estaban en la comisaría 2ª de Villa Ariza y salieron para interceptar al rodado: se sumaron a un seguimiento que ya realizaban otros móviles.
Los que se subieron al rodado policial fueron él, Gerardo San Miguel y Camila Pazos, otros dos efectivos ya condenados en juicios abreviados. “Estábamos con la adrenalina de la persecución”, subrayó para intentar justificar cómo actuó. Luego manifestó: “no tuve dudas en disparar, mi objetivo era atrapar a los delincuentes. No tuve intención de matar a nadie”.
En otro tramo de su alocución, siempre orientado por la letrada que lo defiende, Grané reveló que “escuché los disparos de San Miguel” y que recién después él gatilló su arma. Es más: inculpó a ese compañero suyo de haber efectuado los disparos mortales. “Vi el auto oscuro con vidrios polarizados, noté un movimiento brusco y de repente el auto salió arando. Sentí que en el auto estaban los delincuentes”, indicó.
También le explicó a la audiencia que fue él quien solicitó ser juzgado por un tribunal popular mientras que San Miguel acordó un juicio abreviado y ya está en libertad. Ambos quedaron detenidos el 6 de abril de 2021 luego de la reconstrucción del hecho encabezada por el fiscal de instrucción, Marcelo Tavolaro. “Él (por San Miguel) hizo un acuerdo con la justicia para inculparme a mí y quedar libre”, acusó.
La “poca preparación” con la que ingresó a la Policía
Interrogado por la defensora Juliana Oliva terminó diciendo que hubo un “ataque sistemático” de parte de los medios de comunicación para responsabilizarlo a él por la muerte de Roda. Contó que entró a la Policía a los 25 años y un año después sucedió el caso del comerciante. También refirió que tuvo “poca preparación” en la fuerza, y que se sumó a la Policía Local, que en su momento se conocía como ‘Los Pitufos’ por el uniforme celeste que portaban.

Aquel día fue la primera vez que usó su arma reglamentaria: “nunca antes había tenido un enfrentamiento”, aseveró. El tema es que esa noche tampoco lo hubo. “Yo disparé al auto dos veces. Tiré hacia la parte baja del vehículo”, señaló en su defensa. Reconoció, asimismo, que ocultó información después del crimen, cuando llegó al lugar el resto de la Policía.
A la Fiscalía del juicio le aceptó haber firmado un acta de procedimiento que no leyó y que lo hizo “por miedo a quedar detenido”. Esa acta luego se corroboró que era falsa, y parte de una cadena de encubrimiento. Cuando le preguntaron al respecto precisó que fue el ex subcomisario Daniel Fernando Pérez, quien estaba a cargo de la seccional de Villa Ariza en aquel entonces.
La declaración de Gerardo San Miguel, el otro autor de los disparos contra el auto de los Roda
También declaró en el juicio Gerardo San Miguel, el otro efectivo policial que disparó contra el auto en que viajaban Diego, Virginia y el pequeño Pedro, y quien ya fue condenado a 6 años de prisión y 12 de inhabilitación para ejercer cargos públicos en juicio abreviado por los delitos de disparo de arma de fuego agravado por tratarse de un funcionario policial en el ejercicio abusivo de su función, y, falsedad ideológica de documento público.
Llegó en libertad y fue convocado al debate como testigo, aunque la jueza Julia de la Llana no le tomó juramento de verdad porque ya fue juzgado en este caso. El fue quien conducía el móvil que se sumó a la persecución de los delincuentes que habían robado la camioneta en Caseros: se sumaron al operativo cerrojo luego de escuchar la emergencia que entró por 911. Según narró, llegaron a la calle Aguaribay, donde los delincuentes dejaron el auto abandonado y el empleado de una pizzería les indicó en qué dirección huyeron.

Cuando frenaron su marcha y escucharon esa versión, vio que Grané salió corriendo en la dirección indicada y él fue detrás suyo. Admitió que, en esas circunstancias, disparó “desde el suelo en dirección de una planta” y que Grané se adelantó, se acercó a poca distancia del auto y gatilló dos veces contra la ventanilla del conductor.
De inmediato observó que el auto salió “rápido y zigzagueando” hasta que lo perdió de vista. Entonces corrió para el lugar y se encontró que, a 200 metros, el vehículo VW Vento manejado por Roda se había detenido: ahí vio a Virginia Tueso herida, le tomó el brazo y le puso un pañuelo a modo de torniquete para detener el sangrado. Luego la trasladó al Sanatorio del Oeste. Recordó, asimismo, que estuvo detenido 4 años y 7 meses acusado de homicidio.
Si bien en la reconstrucción del hecho indicó que él no había disparado, en diciembre de 2021, ya estando detenido, habló nuevamente en el expediente judicial y reconoció que gatilló su arma “por miedo”, creyendo que eran los delincuentes a los que les había disparado Grané. Y rápidamente, con una frase que sacó de sus entrañas, se sinceró: “yo no lo maté, lo mató él”, señalando a Grané, que estaba sentado cerca suyo en la sala.
Qué dijo Camila Pazos, la primera expolicía condenada
Camila Pazos fue la primera condenada en la causa una vez que se descubrió la cadena de encubrimiento que hubo en torno al crimen de Roda. Ella recibió la pena de tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación absoluta por seis años para ejercer cargos públicos. La acusaron de los delitos de falso testimonio, encubrimiento agravado por la condición de funcionaria publica y falsedad ideológica de instrumento público.

Al hablar ante el jurado popular, básicamente recordó lo mismo sobre la persecución a la que se sumó y puntualizó que se quedó a resguardo del móvil policial cuando sus dos compañeros Grané y San Miguel corrieron hacia el lugar para el cual huyeron los ladrones. Recién cuando oyó los disparos fue corriendo hacia la zona. No vio a sus compañeros y, al instante, llegaron varios móviles policiales. Ella quedó a resguardo de las vainas que ya estaban en la calle.
Entre lágrimas contó que fue apurada para firmar el acta de procedimiento, por el cual luego terminó condenada. Dos años después del hecho fue desafectada de la Policía, lapso durante el cual siguió viendo a Grané y a San Miguel, y que fue este último quien le comentó había sido Grané quien mató a Roda.
Los otros expolicías involucrados
Otro de los ex uniformados que también se presentó a declarar en el juicio fue Maximiliano Ramos, también ya condenado a la pena de tres años de prisión en suspenso e inhabilitación absoluta para ejercer cargos públicos por el doble de tiempo de la condena (es decir, seis años) en orden a los delitos de encubrimiento agravado por ser el autor funcionario público, falsedad ideológica de documento público y falso testimonio.
Si bien en su caso no estaba en el móvil, ya que pertenecía a la comisaría 2ª de Villa Ariza y no a la Policía Local, sí fue incorporado al acta del procedimiento. Tampoco le tomaron juramento para declarar como testigo por la condena previa, es decir, por ya haber sido juzgado. ¿Cuál fue su rol esa noche? Custodiar la Partner abandonada por los delincuentes.
Y también expuso el oficial Sergio Fabián Barrientos, que fue quien redactó el acta final de todo lo actuado esa noche por el personal policial. Básicamente lo que señaló fue que plasmó en papel lo relatado por el personal de la Policía Local que intervino en el hecho, y que un año después se enteró que a la víctima la había matado un efectivo de la fuerza “por dichos del fiscal de la causa”.

También reveló que fue un vecino quien le dijo haber visto a dos jóvenes del barrio al momento del crimen. Luego esos dos muchachos fueron los primeros detenidos en la investigación, aunque rápidamente liberados: eran “perejiles”. Esos dichos fueron expresados por la pareja de civiles compuesta por Alejandro Tomás Salomón y Johana Belén Vukman, quienes se comprobó que mintieron en sus declaraciones, fueron parte de la cadena de encubrimientos y también resultaron condenados.
Eso sí: aún resuena una frase expresada por Camila Pazos: “no sé el arreglo que Ramos tenía con el oficial Barrientos”.
El ex subcomisario y la hermana de Grané
El ex subcomisario Daniel Fernando Pérez, quien estaba a cargo de la comisaría 2ª de Ituzaingó (Villa Ariza), también fue convocado por la justicia para dar testimonio en el juicio. Es otro de los condenados que tiene el caso: también recibió la pena de tres años de prisión en suspenso e inhabilitación absoluta de seis años para ejercer cargos públicos por los delitos de encubrimiento agravado por ser el autor funcionario público, falsedad ideológica de documento público y falso testimonio.
En su relato trató de recordar cómo habían sido los acontecimientos aquella noche, la manera en que se enteró de la persecución y aclaró que él no estaba en la comisaría en ese instante, pero que media hora después le llegó la novedad y se acercó al lugar. No brindó mayores precisiones sobre lo que pasó en la recopilación de información.

Los últimos testimonios que escuchó el tribunal popular fueron el de la mujer víctima del robo de la camioneta en Caseros, que no pudo aportar nada sustancial en cuando al resultado muerte de Roda, y Carla Grané, hermana del principal acusado, quien habló de un hombre “dedicado al trabajo”, que “hacía muchas horas extras” y que “estaba cansado” de tanto esfuerzo. Aunque tampoco pudo aportar mucho en torno al crimen del comerciante.
Se espera para hoy la declaración de los últimos 4 testigos convocados por las partes y luego llegará la jornada de alegatos, las instrucciones al jurado popular y el veredicto para saber si el expolicía es culpable o no y de qué delito.










