Enojos, broncas, gritos y una enorme impotencia provocó lo que sucedió ayer en la sede de la clínica Santa Clara (ex Constituyentes) de Morón. Y un verdadero tirón de orejas (por no pedir algo más) para quien tuvo a su cargo la organización de una auditoria a cargo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) para intentar constatar que las personas que reciben pensiones por invalidez realmente la necesitan.
Según logró reconstruir Primer Plano Online, que acudió al lugar para registrar las escenas que ilustran este artículo, es que el organismo dependiente del Ministerio de Salud de la Nación determinó designar una serie de establecimientos sanitarios para llevar adelante la auditoría. En la región oeste, además del mencionado sanatorio, hay otro en San Justo y un tercero en Ciudadela.
Lo verdaderamente insólito es lo que terminó ocurriendo ayer: en medio de la ola de calor que volvió con todo, cerca de 200 personas, varias de ellas con movilidad reducida, recibieron un telegrama para presentarse, varias de ellas a la misma hora. Lógico: la capacidad de la clínica se vio desbordada, sumado a los pocos profesionales disponibles, lo que hizo que el malhumor rápidamente gane terreno.
“Se citarán a todas las personas que tengan una Pensión NO contributiva por Invalidez Laboral otorgada en el marco de la ley 13478 y Decreto 432/97 y sus modificatorias y complementarias. No incluye a menores y personas ya auditadas en 2024. El objetivo es constatar que se mantienen los requisitos y que este beneficio llegue solamente a quienes realmente lo necesitan”, indica la resolución, cuyas primeras citaciones comenzaron a llegar.
Auditoría de ANDIS: una decisión correcta pésimamente implementada
Cerca de las 15 empezaron a llegar mensajes a la redacción de Primer Plano Online con el escándalo que se había generado en la clínica. Este medio acudió al lugar a las 20 y la fila era interminable aún. Lo peor: las instalaciones eran realmente escasas para albergar a esa cantidad de personas y apenas un ventilador aclimataba el ambiente.
“Tenía turno a las tres de la tarde, llegué a las dos y hay gente que está desde el mediodía. ¿A qué hora nos vamos a ir de acá? ¿A las diez, once de la noche cuando ya no hay ningún bondi?”, se quejó uno de los convocados, quien detalló que además de hacer la fila entregan la carta documento que recibieron y esperar que atienda el médico.
“Te citan a las 19.20 y recién están atendiendo a la gente citada a las 14. Es una vergüenza, no pueden jugar con la salud así”, criticó otra mujer de la sala. Este medio constató en el lugar la presencia de personas en sillas de ruedas, con andadores y demás patologías de salud. Como sea, el Estado debería tener otros medios para realizar la auditar, cuya finalidad es noble.
Encima el trámite no se termina ahí: una vez que la persona beneficiaria asistió al turno asignado, debe remitir (escaneada, NO original) dentro de los 30 días la documentación presentada al médico prestador de PAMI. La documentación médica, se especificó, es la relacionada con la incapacidad laboral, o sea aquella por la que se otorgó el beneficio, y “lo más actual posible”, se aclaró en la resolución.










