El efectivo de la Policía de la Ciudad Lucas Adrián Gómez, acusado de asesinar a Juan Cruz Leal y de intentar matar al amigo del fallecido, Daniel Kuhne, al confundirlos con motochorros que lo iban a asaltar, seguirá preso hasta el juicio en su contra.
Así lo confirmó hoy la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Morón, que rechazó el recurso presentado por los abogados Guillermo Endi y Agustina Vivas, quienes se opusieron a la calificación legal de la elevación a juicio dispuesta por la Fiscalía Descentralizada N° 2 de Ituzaingó, a cargo de María Alejandra Bonini.
El planteo de los letrados, en rigor, fue para poner en discusión que sea un agravante para el hecho la actividad policial del imputado. Es decir: Gómez enfrenta cargos por los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido por un miembro de una fuerza de seguridad pública, tanto respecto del hecho consumado en perjuicio de Juan Cruz Leal como del hecho tentado en perjuicio de Daniel Enrique Kuhne.
“No se encuentra acreditado que Gómez haya abusado de su función policial”, indicaron los defensores, al tiempo que destacaron que el uso del arma reglamentaria y la identificación de personal policial “no resultan suficientes para configurar la agravante impuesta”.
Elevación a juicio confirmada; pericia toxicológica nula
Los defensores insistieron también en que el efectivo asistió a las víctimas luego de haberles disparado bajo la “creencia errónea” de encontrarse frente a un ataque delictivo, y que el resultado muerte “excedió su intención” ya que le disparó a las piernas a Leal.
El otro recurso planteado por la defensa del policía fue la nulidad de la pericia de alcoholemia y toxicológica, que aseguraron “fue realizada sin la debida cadena de custodia”. Explicaron, asimismo, que el policía indicó en todo momento que no había ingerido alguna bebida al momento de manejar su moto.

Esa pericia fue declarada nula por los camaristas Fabián Cardoso y Fernando Bellido: básicamente, porque no se resguardó con la debida cadena de frío que indica el protocolo, lo que puede alterar su resultado. No cambia en nada la causa, pero sí es un planteo de la defensa que había sido rechazado por el juez de Garantías, Ricardo Fraga, y al que ahora le hizo lugar el tribunal de alzada.
La resolución de la Cámara de Apelaciones confirmó, asimismo, el resto de las actuaciones llevadas adelante por la Fiscalía en la instrucción y su elevación a juicio para que sea sorteado el tribunal que realice el debate. “Subsisten elementos suficientes para sustentar la elevación de la causa a juicio, manteniéndose la calificación legal impuesta”, concluyeron los camaristas.
Los abogados de Gómez también recurrieron al Tribunal de Casación Penal bonaerense en contra de la situación de encierro de su defendido y la negativa a darle algún tipo de morigeración. Ese recurso todavía no fue resuelto.
La noche maldita del 12 de marzo de 2026
Como informó Primer Plano Online en varios artículos, el hecho ocurrió el pasado 12 de marzo a las 22.05 sobre la calle Martín Rodríguez, esquina Suboficial Perdomo de Ituzaingó. Por allí circulaba el policía Gómez a bordo de una moto Honda XR 150 sin patente, quien aceleró la marcha al observar que detrás suyo circulaban Juan Cruz y Daniel en una Honda CB con el dominio a la vista, como corresponde.
Los chicos iban a velocidad porque llegaban con lo justo a jugar al fútbol con sus amigos en la canchita ‘Goles y Gambetas’ de Merlo. Fue en ese momento que el policía “efectuó una maniobra brusca de frenado y derrape, cruzando su rodado delante de los jóvenes”. Y, sin mediar palabra, sacó su arma y les disparó a ambos con su arma reglamentaria.
A Juan Cruz le asestó dos balazos, de los cuales uno impactó en la región posterior del hemitórax derecho y el otro ingresó por la región anterior de su muslo izquierdo lesionando su arteria femoral. El muchacho, de 21 años, murió horas después en el Hospital del Bicentenario de Ituzaingó, a donde fue llevado en una ambulancia. Daniel Kuhne, en tanto, recibió un balazo en su hemitórax derecho con entrada y salida y sobrevivió de milagro: el proyectil no le hirió ningún órgano vital.
Desde entonces, las familias de ambos claman por justicia. Protagonizaron marchas y distintas manifestaciones públicas para exigir que el caso no quede impune. Tanto la mamá de Juan Cruz, Cecilia, como su papá Diego, participan activamente de la causa penal y están encima del expediente. Perdieron a su único hijo y hacer honor a su memoria es lo que los mantiene en pie. “Justicia es perpetua”, aseguran.












