La crisis no respeta antigüedad: luego de 30 años cerró la tradicional heladería Malibú de Castelar

La caída abrupta de consumo dejó sin chances a la Pyme familiar que funcionaba en la calle Arias al 2300. En los últimos días permaneció abierta con promociones especiales hasta agotar el stock disponible. El testimonio de Rubén, su dueño, entre la resignación y la cruda realidad del comercio.

Luego de 30 años en el rubro y con un nombre ganado entre los consumidores, la tradicional heladería Malibú, que era parte del paisaje céntrico de Castelar, bajó las persianas para siempre. La crisis económica, que evita que un vasto sector de la población pueda darse un gusto, derrumbó por completo el comercio que, pese a los malabares de su propietario, no tuvo alternativa.

“Tratamos de soportar lo más posible, pero con este Gobierno es imposible. Encima no es que se mantiene la crisis: vamos cada vez peor”, se sinceró Rubén, el dueño de la firma, en conversación con Primer Plano Online vía telefónica. “La última factura de luz fue de tres millones y medio de pesos. Así es imposible”, graficó el comerciante.

La heladería desde hace 8 años funcionaba en Arias 2300, pleno centro de la ciudad. Antes estuvo a la vuelta, en Carlos Casares 900. Los últimos días que permaneció abierto el local hacía promociones 2×1 para terminar de agotar el stock. Además de helados, en el local también tenían servicio de cafetería.

5 trabajadores sin su fuente de ingreso

“La gente no tiene un peso. Yo supuse que este proceso económico iba a ser así, pero no pensé que tanto. Veo que, en otros países del mundo, como Francia, la población reacciona y sale a reclamar. Acá nada: se ve que todavía le tienen paciencia. Es muy raro”, continuó el comerciante, de 66 años y vecino de Ituzaingó.

A partir del cierre del negocio 5 trabajadores perdieron su fuente de ingreso diario. “Lo intentamos, pusimos dinero de otros comercios que tenemos, pero esto iba de mal en peor hasta que no pudimos más. La verdad, con esta factura de luz no hay manera de que sea competitiva la actividad: pasamos de una boleta de 450 mil pesos a 1.250.000 hasta llegar a los valores de hoy”, concluyó.

Para cerrar la entrevista, el comerciante -que continúa en el rubro con otros emprendimientos- lamentó que resultado de la baja de persiana sea por situaciones que lo exceden y que no tiene forma de modificar, pese a que el presidente Javier Milei asegure que es “una pelotudez” que la gente no llega a fin de mes. “Si esto cambia tal vez lo volvemos a intentar”, se esperanzó Rubén antes de concluir el diálogo con este medio.

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