Ituzaingó: así fue el choque de Mauro Benítez contra un volquete y el reclamo de justicia de su familia

Papá, mamá, uno de los hermanos y la novia del joven fallecido encabezaron anoche una marcha de silencio al cumplirse una semana de la tragedia evitable. Pidieron que el corralón dueño del container “no vuelva a abrir nunca más” y pidieron que se investigue el rol del médico que asistió al muchacho, que “se negó a hacer un traslado rápido que lo podría haber salvado”.

Hace una semana la vida de Edith Pineda y Juan Carlos Benítez cambió para siempre. Es que Mauro, el menor de sus cuatro hijos, falleció tras chocar contra un volquete sin señalización colocado en la vía pública por el propietario de un corralón ubicado en la esquina de Pacheco y Aquino, de Ituzaingó sur, en lo que fue una muerte “absolutamente evitable”.

El caso, publicado por Primer Plano Online, movilizó anoche a los allegados del joven de 21 años, que reclamaron pacíficamente “justicia” en las puertas del comercio, que exigieron “no vuelva a abrir sus puertas por la cantidad de irregularidades” que conocieron en estos días comete el negocio para el desarrollo de su actividad.

Además, trascendió el video del siniestro fatal, en donde se observa que claramente el muchacho no iba a alta velocidad y que el deceso se produce tras un golpe de costado contra el volquete. En el medio, papá y mamá tienen otra convicción: “el médico que lo asistió actuó mal, y si no hubiera sido por los vecinos y por la Policía, que le pidieron un rápido traslado, mi hijo se moría en el asfalto”.

La movilización contó con la participación de Roberto, un vecino de la zona que el pasado 6 de diciembre sufrió un siniestro similar, con la diferencia de que puede contarlo. Aquella jornada lluviosa el hombre se trasladaba rumbo a su casa, patinó tras pasar el lomo de burro de la esquina e impactó contra un container idéntico que también estaba instalado sobre la vía pública. La víctima de ese hecho sufrió traumatismos varios en el cuerpo y todavía padece un fuerte dolor en la zona de la pelvis.

“Queremos que se haga justicia y que no se repita algo así como lo que pasó con el vecino y con mi hijo”, afirmó Edith a Primer Plano Online durante la manifestación. Con velas en mano, además, reclamaron que el Municipio extreme los controles para que “las irregularidades que comete el corralón -que está clausurado desde horas después de la muerte de Mauro- no queden impunes”.

“Mucha gente nos contó de problemas que tuvieron con el dueño, que pese a todo siguió trabajando. Ojalá que no abra nunca más sus puertas”, señaló Juan Carlos, papá del muchacho fallecido. Recién ayer la familia le pudo dar sepultura al joven, cuyo cadáver permaneció una semana en la cochería por decisión judicial. Tuvieron que velarlo a cajón cerrado y al fin pudieron enterrarlo en el cementerio Santa Mónica de Merlo.

“La muerte de nuestro hijo no tiene que haber sido en vano”, agregaron padre y madre, quebrados por el dolor y sostenidos por Gabriel, hermano de Mauro, la novia del joven fallecido y otra de sus nueras. Y lo recordaron como “un ángel”, que se había logrado recuperar de un accidente cerebro vascular a los 14 años y había vuelto a jugar al rugby en Casa Padua. El muchacho trabajaba como parrillero en el local gastronómico Cuenta Ganado de Parque Leloir, en donde era “muy querido”.

La muerte de un joven tras chocar contra volquete
Mauro tenía 21 años, trabajaba como parrillero, se había recuperado de un acv y vuelto a jugar al rugby

La noche del choque Mauro había ido a llevar a una compañera de trabajo hasta su casa tras el brindis de fin de año en el comercio en el que trabajaba. Por esa solidaridad que él tenía, de boca de su familia la palabra que más se escuchó en medio de la tragedia fue “gracias” hacia la actuación policial de aquella jornada y al compromiso vecinal en brindarle la asistencia. El otro concepto que hoy los atraviesa es que se haga justicia.

Y no sólo contra el corralón, sino también apuntan contra el médico que llegó con la ambulancia hasta el lugar y “no actuó para salvar la vida de nuestro hijo”, aseguraron papá y mamá. “Mauro quería agarrar la bigotera para ponerse, pero el médico no lo dejó. Tampoco le puso el cuello ortopédico”, recordó Edith, que es enfermera de profesión. “Flaco, acá el médico soy yo”, le contestó el doctor al chico accidentado.

“Incluso el chofer de la ambulancia le insistía en llevarlo al Instituto Güemes, de Haedo, y sólo recién cuando se lo indicó una mujer policía decidió trasladarlo. ‘Movete que el pibe está vivo’, le dijo la agente, a la que le estaré toda mi vida agradecida”, cerró la mujer. Así y todo, a Mauro no pudieron revivirlo y murió a poco de llegar al nosocomio.

La muerte de un joven tras chocar contra volquete
La familia de Mauro con velas en manos: el objetivo es que haya justicia y no más muertes por irresponsabilidad

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