Trabajadores de la desaparecida clínica Constituyentes, de Morón, se volvieron a concentrar esta mañana de jueves en las puertas del establecimiento sanitario que, como informó Primer Plano Online la semana pasada, reabrió sus puertas bajo una nueva denominación: Santa Clara, integrada a la Red Basa, una empresa del grupo Olmos dedicada a la salud.
El reclamo de hombres y mujeres que perdieron sus puestos de trabajo a partir del cierre del sanatorio es claro: que la patronal se haga cargo de la deuda que mantiene. La respuesta de los nuevos responsables del lugar también es contundente: no les corresponde asumir ese incumplimiento. En medio, una situación por demás angustiante de personas que, además, se llevaron el compromiso de una convocatoria para cubrir puestos y que todavía no se formalizó.
Carola, una de las empleadas que está al frente de las manifestaciones, contó a Primer Plano Online que “esta gente nueva, de Santa Clara, dice que no tiene nada que ver con nosotros y que tenemos que reclamarle a los anteriores dueños o a nuestros abogados”. Vestida con su ambo rojo aún con el sello de Clínica Constituyentes, la mujer narró con resignación que los flamantes propietarios “no se van a hacer cargo de pagar indemnizaciones o reincorporar”.
A su lado, también con un atuendo de personal de salud pero en su caso celeste, Sandra se indignó cuando la acusaron de haber intentado romper el nuevo establecimiento la semana pasada, en ocasión del corte de cinta. “¿Cómo una trabajadora de salud va a romper una clínica?”, se preguntó en charla con este medio, el único presente en la movilización.
La mujer tenía en sus manos una pancarta con la foto de la cara visible del grupo económico que adquirió la clínica, en la que afirmaba: “Grupo Olmos, ¿compraste la vaca? Pues venía con terneros y estamos acá a reclamar lo nuestro”. Detrás de una pequeña cantidad de trabajadores, mucha policía rodeando el lugar, personal de seguridad privada y hasta Gendarmería.

“Nos tratan como si fuéramos delincuentes y nosotros lo que hacemos es reclamar por nuestros derechos”, concluyó Sandra. Carola, por su parte, adelantó que mientras permanezca esta situación de indefinición en torno a las deudas que mantienen con ellos seguirán con las movilizaciones todas las semanas.
Los anteriores propietarios, Ramiro Britos y Luis Videla, son quienes dispusieron el cierre de la Constituyentes a finales del año pasado. Ahora el sanatorio reabrió sus puertas, todavía no de manera completa, y la promesa de la nueva patronal de convocar a las y los trabajadores más calificados de la anterior administración tampoco se efectivizó. Eso, lógico, a partir de un nuevo vínculo y sólo en caso de que la nueva prestadora lo requiera, sin la antigüedad acumulada.










