En la intersección de la Avenida Santa Rosa con la calle Artigas del lado de Ituzaingó y Arredondo cruzando hacia la localidad de Castelar, el tráfico es constante e intenso a toda hora. Y aunque parezca imposible que el tránsito fluya de manera segura sin semáforos en las cuatro esquinas, eso es lo que está sucediendo desde hace aproximadamente 40 días. Es realmente increíble que hasta ahora no haya ocurrido un accidente de magnitud dada la velocidad con la que transitan automovilistas, colectiveros y motociclistas por Santa Rosa, más aún con los semáforos intermitentes en amarillo que invitan a hacer uso de la prioridad o impunidad que les otorga circular por una avenida.
Para colmo de males, los conductores que intentan cruzar en el sentido Ituzaingó-Castelar se encuentran con otro escollo para cumplir su proeza: el restaurante El Club de la Milanesa cuenta con una plataforma en altura que obstaculiza la visión hacia la izquierda, impidiendo ver el tránsito. Por eso, deben asomar el frente de sus rodados poco a poco para advertir si están dadas las condiciones para cruzar hacia el partido de Morón.
En definitiva, ante tanta desidia de parte de ambas comunas se impone la pregunta ¿A quién le corresponde solucionar el problema de los semáforos que no funcionan? Seguramente es responsabilidad de las dos pero imaginamos que por falta de coordinación, la solución no aparece. Ojalá no haya que lamentar víctimas por un accidente que de milagro, todavía no ocurrió. Y vaya esta nota para despertar a las autoridades del área correspondiente para que llegue la respuesta cuanto antes porque el tiempo transcurrido excede lo razonable.










