Un abuelo de 76 años fue víctima de una brutal entradera en su casa de Lomas del Mirador. Tres sujetos y una mujer ingresaron a la finca tras forzar la reja de la ventana que da a los fondos del domicilio y, tras revolver todo lo que tuvieron a su alcance, huyeron con dinero en efectivo y objetos de valor. Además, quemaron con aguar hirviendo al hombre a modo de tortura.
Juan Carlos V. fue sorprendido mientras descansaba en su vivienda de la calle Larrea al 2900, entre Cavia y Dorrego, de la mencionada localidad de La Matanza. Eran las 3 de la madrugada cuando la banda ingresó luego de doblar la protección de uno de los ventanales traseros de la finca. “Tenían guantes colocados”, precisaron fuentes de la investigación.

Una vez en el interior despertaron al anciano, al que golpearon y amenazaron. Como la víctima no decía en qué lugar guardaba el poco dinero que tenía en su poder, calentaron agua y se la arrojaron en la espalda, lo que le provocó quemaduras de primer grado. Siempre según lo reconstruido hasta el momento, los ladrones estuvieron alrededor de una hora y media en la casa.
Una hora y media de terror para el abuelo torturado con agua hirviendo
Cerca de las 4.30, después de revolver todo lo que había en los compartimientos del domicilio, la banda se retiró con todo lo que le interesó llevarse. A Juan Carlos lo dejaron maniatado, pero luego de unos minutos consiguió liberarse y llamar a vecinos y a su hijo para pedir ayuda. De inmediato la gente se contactó con el 911 para solicitar la presencia policial.

Una vez arribada, la Policía solicitó la presencia de una ambulancia, cuyo personal médico dispuso el traslado del hombre a la clínica Los Cedros, de San Justo, que es la que le corresponde por ser beneficiario de PAMI. “Presentaba golpes varios, las quemaduras en la espalda y estaba en estado de conmoción”, detallaron los voceros.
El fiscal José Luis Marotto, de la UFI Nº 13 de La Matanza, dispuso la presencia de la Policía Científica en el lugar para intentar recopilar evidencias y la revisión de cámaras de seguridad para intentar identificar a los atacantes. La causa quedó caratulada como robo agravado por efracción bajo la modalidad entradera.








