“Valeria no fue responsable de su muerte. El colectivero tampoco salió a matar, pero sí se manejó con imprudencia y negligencia”. Las palabras pertenecen al fiscal Pablo Galarza, quien tuvo a su cargo el desarrollo del juicio contra Diego Ismael Carrera, chofer de la Empresa 216 que atropelló y mató a una mujer en pleno centro de Morón.
El crimen vial sucedió el 2 de octubre de 2023 a las 8.30 en la esquina de Salta y Machado. La víctima fatal cruzaba esa intersección cuando el interno 38 de la línea 166 doblaba a la izquierda con semáforo habilitante. La vecina fue arrollada por el transporte, cuyo conductor no se percató en ningún momento de lo sucedido: siguió por 30 metros más y se detuvo en la habitual parada.
Recién cuando un kiosquero le empezó a gritar y lo corrió el colectivero se dio cuenta de lo sucedido, según él mismo reveló. No hay una imagen nítida del momento del impacto: sí se proyectó en la audiencia que el rodado circula por la calle Machado, se detiene esperando el semáforo y arranca cuando la luz lo habilita a avanzar. Ahí gira a la izquierda para tomar Salta y embiste a la mujer con la parte izquierda del frente del colectivo.
La recreación captada por Primer Plano Online en la esquina del siniestro
El juicio debate se está desarrollando en el Juzgado Correccional N° 3 de Morón, a cargo de la jueza Mercedes Conti. El abogado de la familia de Valeria es Joaquín Casabayó, mientras que Guillermina Rappazzo representa legalmente al imputado.
El concepto de “manejo defensivo”
Hubo tres testimonios que fueron claves durante el juicio que Primer Plano Online presenció. Fueron los brindados por el mencionado comerciante, por una pasajera que viajaba en la unidad y un perito convocado para la ocasión. Sobre esos relatos versó el alegato de cada una de las partes.
En la filmación proyectada no se puede ver el momento exacto en que el colectivo embistió a Valeria, pero sí se observa que, luego de arrollarla, continuó su marcha unos metros más como si nada hubiera pasado. En esa acción fue que el fiscal Galarza introdujo el concepto de “manejo defensivo”, estipulado en la Ley de Tránsito.

“Siendo las 8.30 de la mañana, en una zona de alto tránsito, un chofer profesional debe tener en cuenta el error de terceros. En cambio, Carrera dobló como en piloto automático”, reflexionó el funcionario judicial ante la atenta mirada del viudo, los hijos y un grupo de amigos de la mujer fallecida.
“Valeria no fue responsable de su muerte. El colectivero tampoco salió a matar, pero sí se manejó con imprudencia (hacer una de más) y negligencia (hacer una de menos)”, enfatizó Galarza. Sus palabras estuvieron sustentadas en el aporte hecho por el especialista pericial, que sentenció: “si el chofer iba atento, esto no sucedía”.
Cabe aclarar que en esa intersección el colectivo tiene giro permitido a la izquierda y que en ese momento lo tenía habilitado por semáforo. El tema es que el paso peatonal también está habilitado y se sabe quién tiene prioridad. Ahí entró en debate la figura de la testigo que viajaba en el transporte y vio cómo sucedieron los hechos: según su declaración, Valeria “se lanzó” a caminar ni bien cambió el semáforo.
Pedido de perdón a la familia y críticas a la investigación
El parabrisas del lado izquierdo del interno que protagonizó el siniestro vial terminó astillado, lo que de alguna manera prueba lo fuerte de la colisión con la mujer. Para el fiscal es un dato “relevante” que el chofer de semejante vehículo “esté desatento” ya que confesó no haberse dado cuenta de lo que pasó. El mismo perito que expuso su análisis de la mecánica del hecho indicó que dobló a una velocidad “inadecuada”. Además, no hubo marcas de frenado. “La de Valeria fue una muerte violenta”, fundamentó Galarza.

“Lo que yo diga, sea poco o mucho, no va a sanar ese dolor inmenso que sienten. Pero quiero, desde mi más sincero respeto, decirles que no me di cuenta, que no la vi. Me puedan creer o no, pienso todos los días en lo que pasó”, explicó Carrera al cierre de los alegatos, cuando fue invitado a pronunciar sus últimas palabras antes de escuchar la sentencia y pidió disculpas a la familia. Lo acompañaron sus padres en todo el desarrollo del juicio.
También se escucharon críticas a la instrucción del caso, como la imposibilidad de recopilar evidencias probatorias. Por ejemplo: el colectivo estaba en la empresa una hora después del hecho siendo lavado. Por eso el fiscal pidió, sólido como es costumbre y solvente para alegar, pidió calificar al hecho como homicidio culposo por manejo imprudente y negligente y solicitó una condena de 3 años de prisión condicional más inhabilitación para manejo de cualquier vehículo por 6 años.
“La consecuencia de su mal manejo era evitable. Por lo tanto, la de Valeria era una muerte evitable. Manejó un arma mortal y debió haberse representado el riesgo. La senda ordena el tráfico peatonal y es el peatón quien tiene prioridad”, fundamentó Galarza. En sintonía se expresó el abogado Casabayó, quien pidió una pena más elevada: 4 años y 6 meses de prisión por homicidio culposo.
Para finalizar, la defensora de Carrera solicitó su absolución. “El principio de confianza en la calle es mutuo, tanto del peatón como de quien maneja. Valeria cruzó por fuera de la calzada. El chofer dobló correctamente”, argumentó Guillermina Rappazzo. “No incurrió en ninguna conducta imprudente y hasta auxilió a la víctima cuando se dio cuenta”, completó.
En los próximos días se conocerá la sentencia.











