Un grupo de familias de estudiantes del colegio Monseñor Tomás Solari, perteneciente al Obispado de Morón, están en shock: se enteraron esta semana, en medio del inicio del ciclo lectivo de Primaria y Secundaria, que sus hijos no tendrán vacantes en el establecimiento a raíz de la deuda que se acumuló por cuotas desde el año pasado.
“Por más que se pongan al día, tendrán que buscar escuela para que continúen porque no se renovará la vacante”, fue la escueta información que recibieron. Así lo confirmó a Primer Plano Online Laura, mamá de dos chicas y un varón, las dos mayores de Secundaria y el menor de Primaria. La mujer está conmovida: se encuentra a principios de marzo teniendo que encontrar un colegio que los reciba.
“Si te pasaste un día de la fecha de pago, hay que ir personalmente martes y jueves para regularizar. Incluso están dando números ahora, y estiraron una semana más el plazo. Pero muchos papás y mamás nos encontramos con que, al pagar, nos informaban que ya no teníamos vacantes”, explicó la mujer, que encima atraviesa una enfermedad oncológica.
“El daño es grande: no sólo por la logística, porque hay que buscar una escuela para que sigan estudiando, sino que además pierden su trayectoria. Mis hijos van ahí desde jardín y dejan de ver a sus amigos, los que hacen su mundo. Incluso con la mayor estamos pagando el viaje de egresados, que lo hace el año que viene”, agregó la mujer.
La insólita respuesta del fray a cargo del colegio Solari: “deber es un pecado”
Como es sabido, el ciclo lectivo de Primaria ya comenzó el lunes pasado y el menor de los hijos de Laura no pudo comenzar. Ella no había logrado reunir el dinero para cancelar la deuda que ascendía a $1.800.000 y la institución tampoco le había precisado cuánto era el monto total a pagar.
Si bien cada caso es un mundo, el común de la gente no se endeuda porque le gusta o porque quiere: en el caso de ella enfrentó dos cirugías por cáncer en 2025. Eso, naturalmente, altera la dinámica familiar. Y, como si fuera poco la información de que no podrán contar con la vacante, la respuesta del fray a cargo del colegio dejó “aturdidos” a quienes lo escucharon: “deber es un pecado”, les dijo según narró Laura.
“Al ser una escuela religiosa nosotros como familia esperamos algo de empatía con nuestra situación. Por eso estamos haciendo este reclamo colectivo que busca justicia y una solución urgente para que nuestros hijos puedan terminar su escolaridad junto a sus compañeros”, finalizó la mujer.
Entre las familias que se consideran “excluidas” se repartieron la tarea de ir al Municipio, al Obispado de Morón y hasta el área de Jefatura Regional de Inspección de la Dirección General de Cultura y Educación, pero no obtuvieron respuestas. Por eso están pensando en una protesta presencial el próximo lunes, con el comienzo del ciclo lectivo de Secundaria: no se resignan.










