“Perdón mamá, me pegaron un tiro”. Esa fue la frase con la que Bastian (14) le contó a su madre lo que le había pasado el pasado martes al mediodía, cuando recibió un disparo en Ituzaingó al quedar en medio de una balacera entre policías y delincuentes que habían robado un auto en Castelar norte.
Desde el Hospital Posadas, donde permanece internado, su papá Sebastián habló con Primer Plano Online para aclarar algunas cuestiones. Inicialmente subrayó que nunca fue trasladado al Garrahan, como fuentes de la investigación habían señalado a este medio. También precisó que el chiquito no fue operado, al menos hasta el momento.
“Está consciente y lúcido. Con cada persona que habla le cuenta todo lo que le pasó. Es todo más shockeante de lo que parece”, describió el papá del chiquito, que hace tres días no duerme ni se despega de al lado de su hijo. Hace instantes terminó una reunió con el cirujano a cargo del caso, que le confirmó que tiene que ser intervenido cuanto antes. “Recién nos acaban de dar el informe y hay que hacerle una cirugía urgente porque tiene una fractura y las esquirlas desparramadas. Además, tienen que colocarle una placa de titanio. Otra vez me tiembla el cuerpo de nuevo”, se sinceró.
La bala que hirió a Bastian le ingresó por el oído derecho y salió, al menos un fragmento, por la boca. Parte del proyectil quedó alojado en el cachete. El casco amortiguó el impacto: ese elemento de protección quedó partido en su estructura al ser penetrado por el plomo. Serán las pericias las que determinen de qué arma salió la bala: si de las que gatillaron los delincuentes o la que disparó la Policía.
“Se quiere ir a casa”
Bastian permanece alojado en sala intermedia sedado y con calmantes, algo que en su condición (autista) “es un tema”, según su papá. De todos modos, sabe que está en manos de profesionales de excepcional calidad y que ahora es cuestión de que pase el tiempo para que se recupere.
En redes sociales hubo críticas a que Primer Plano Online lo haya contado que el menor tiene autismo, pero el papá explica por qué es diferente a si hubiera sido un chico que no tiene esa condición. “El grado de entendimiento sobre lo que pasó fue muy difícil. Nadie sabe el daño que produjeron estos tipos”, sentenció Sebastián, todavía conmovido y en shock por lo vivido.

“Bastian de ánimo está bien, pero se quiere ir a casa”, contó el padre, que también recordó la diferencia con otra situación de salud que atravesaron hace tres meses, cuando debieron operarlo de apendicitis. Y lamenta algo en particular: “el primer día estuvo lleno de gente, éramos como Ricky Martin. Hoy ya se olvidaron todos de nosotros”.
Y también se manifestó contrariado con la mayoría de los medios que leyó y miró en estos días, en donde contaron lo sucedido. “Pareciera que lo único bueno es que encontraron el auto robado. Insólito, cuando hay un chico en esta situación”, se sinceró. Para Primer Plano Online la salud de Bastian siempre fue una prioridad.
La balacera infernal en la que quedaron Bastian y el padre
Sebastián vive en Capital Federal y Bastian suele pasar los fines de semana con él. Como el pasado lunes fue feriado se quedó un día más y ese martes estaban yendo a la casa de la madre del nene, en Ituzaingó, para retomar sus actividades habituales, como ir a la escuela.
“Solemos bajar ahí, en Martín Fierro, para llegar hasta la estación de servicio y tomar Pringles. Después cruzamos Ratti y estamos al toque de la casa. Es un camino que lo hago de día, de noche, y lo hacemos en auto y en moto. Nunca nos pasó nada”, indicó el papá del nene baleado.

Pero el destino les tenía una mala jugada por delante. Al tomar colectora de Acceso Oeste se encontraron “con el corso ese (sic)”, tal como definió al tiroteo entre policías y delincuentes. “Sentí un golpe en la nuca y dije ‘el nene’. Me di vuelta y lo vi todo ensangrentado. Frené en el aire. Lo agarré y me desentendí de la moto, que cayó al piso”, reveló.
“Él estaba chorreando de sangre, temblando, yo desesperado buscando reflejos para saber si estaba bien. Le vi el oído explotado, la boca estallada. Todavía no me tomé ni una aspirina. Jamás me tomaron la presión ni me preguntaron cómo estaba”, también reflexionó en su respetuosa charla con Primer Plano Online.
Y, para cerrar, cuestionó que todavía no haya podido ver ningún video sobre lo que le pasó a su hijo, pese a que hay cámaras que muestran la persecución en distintos tramos. “Un milímetro a la izquierda y muere Basti. Un milímetro a la derecha y muero yo. Doy gracias a que Dios nos ama e hizo dos milagros. Mi hijo me salvó la vida y pagó los platos rotos”, concluyó.











