Hallaron sin vida a un vecino en su casa de Ituzaingó y un detalle descubierto en la escena despertó alarma en los investigadores. El hecho ocurrió en una vivienda de la calle Olivera al 2100, casi esquina Villegas.
Según logró reconstruir Primer Plano Online con fuentes de la causa, todo comenzó cuando el hijo de Jorge Alejandro Giménez (49) recibió un llamado de su padre indicándole que no se sentía bien de salud. Conversaron en rato y quedaron en verse hoy por la mañana.
Efectivamente, el hijo fue hasta la casa luego de intentar, infructuosamente, comunicarse vía mensaje de WhatsApp y llamadas. Sin embargo, no recibió respuestas, por lo que se dirigió a la propiedad. El hombre vivía solo en la vivienda con sus 18 perros.
Por razones que deben ahora ser cotejadas con la autopsia de rigor, que fue ordenada por el fiscal Marcelo Tavolaro, de la UFI Descentralizada N° 1 de Ituzaingó, el vecino falleció mientras estaba recostado en su cama. Por eso cuando su hijo no consiguió contactarlo se dirigió al lugar y llamó al 911 para pedir asistencia policial: sospechó que algo había pasado.
La vivienda estaba cerrada con llave y no presentaba violencia. Por eso la Policía, con anuencia del hijo, tiró la puerta abajo para poder ingresar y se encontró con la horrorosa escena. El hombre estaba sin vida, pero había sido mordido en distintas partes del cuerpo por los animales.
Todo indica, de todos modos, que las lesiones fueron provocadas tras la muerte, aunque ese dato se podrá corroborar con la necropsia. En principio nada hace prever que esa vivienda pudo ser escena de algún delito y que la muerte se produjo por razones naturales.












