Abril tiene 15 años y para este ciclo lectivo 2023 su papá y su mamá decidieron darle un nuevo destino a su trayectoria educativa. La inscribieron en la Escuela N° 34 ‘María Luisa Anido’ de Castelar, que tiene orientación en música y arte. “Apostamos a ese colegio porque creímos que se iba a sentir más cómoda”, le contó Gustavo, padre de la chica, a Primer Plano Online.
El tema es que el cambio de colegio, sumado a una condición genética que le fue descubierta poco antes de comenzar las clases, terminaron convirtiendo al presente en un laberinto del que no encuentran salida. Y hace un mes y medio que la adolescente no está escolarizada y su familia no halla respuestas a las inquietudes que surgieron en el camino.
“Durante una consulta con su médica pediatra especializada en adolescencia nos mandó a hacer una batería de estudios surgidos de la observación que hizo de Abril, a quien nosotros siempre notamos con problemas de socialización. Y surgió que tiene un síndrome que no provoca afectación cognitiva pero sí dificultades en la relación con otros”, describió su papá en la charla con ese medio.
Lo que le detectaron es Síndrome de Turner, que es más común de lo que se cree popularmente, porque se da en uno de cada 50 mil nacimientos y se encuentra principalmente en mujeres: está ausente el cromosoma Y, algo constatado mediante un análisis genético. La profesional que lo diagnosticó lo hizo basándose en la experiencia de otros casos similares que ya atendió.
El diagnóstico llegó a la familia de Abril antes de comenzar el ciclo lectivo, por lo que su padre y madre consideraron prudente acercarse a la escuela e informarlo a las autoridades, sobre todo para que sepan cómo manejarse con ella. “La respuesta fue de predisposición absoluta cuando lo comentamos, pero después empezaron las clases y todo se complicó. No había que hacer adecuación de contenidos, sino trabajar en la integración, porque ella estaba sola con su celular y no se relacionaba con el resto”, sintetizó Gustavo.
Con el paso de los días, papá y mamá notaron que la nena manifestaba lo que definieron como una “angustia creciente”. En su casa contó que sus compañeros y compañeras no la incluían y “se me ríen en la cara”, con lo cual pidieron otra reunión y se entrevistaron con el equipo de orientación escolar, en donde la respuesta fue el reconocimiento de estar ante “un grupo complicado”. Abril faltó tres días a la escuela, no quiso ir, pero fue convencida por Gustavo y aceptó volver.
Sin embargo, otra situación que ocurrió en el aula durante una clase fue definitivo para que ahora no esté con la escolarización obligatoria y a la que ella tiene derecho. “La profesora de Construcción de Ciudadanía, Silvia Casarino, la obligó a sentarse en grupo y ante la negativa fundada de Abril, porque se sentía cómoda, la docente optó por discriminarla y no darle la clase por no estar reunida en grupo”, aseguró Gustavo.
Ese hecho, para la familia de la joven, fue el límite. “Ahí confirmé que la inclusión es un discurso de ocasión”, afirma ese papá que está desesperado por no poder ayudar a su hija. Y por no encontrar respuesta alguna en el sistema, porque la directora Alicia Elena Cocciolone lo bloqueó de sus contactos. Incluso recurrieron al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), donde presentaron una denuncia, pero el expediente aparece en situación de “guarda temporal”.
En medio de lo delicado del reclamo familiar, la directora del colegio se presentó en el domicilio de Abril para pedirle que vuelva a clases. “Luego de cortar el diálogo apareció en mi casa de la chica y empezó a vociferar que la nena tenía que regresar al colegio. Salí y le pedí que por favor dejara de hacer eso porque exponía a mi hija frente a todo el barrio”, indicó Gustavo.
“Nosotros estamos queriendo agotar la vía administrativa para no ir por la judicial, porque eso es romper todo e ir contra el sistema. Se comunicaron de Jefatura Distrital para ofrecernos una reunión, así que esperemos a ver qué pasa. Buscamos evitar que nuestra hija pierda el año por una cuestión arbitraria de la directora de la escuela que quiere sacarse el problema de encima y hacer una defensa corporativa de la docente”, agregó el padre de la adolescente.
Para Gustavo, la chica fue víctima en este tiempo de bullying escolar, de discriminación y de abuso de autoridad. Lo cierto es que Abril hace siete semanas que no concurre a clases y la escuela “continúa como si nada, negándole su derecho a escolarizarse en un ambiente sano para su salud física y mental”, concluyó el papá.










