El conductor de un auto que no detuvo su marcha ante la orden policial quedó a disposición de la justicia luego de que los uniformados que participaron del procedimiento detectaran que circulaba en un vehículo con patente falsa y “armado hasta los dientes”, tal como definió un investigador.
El hecho ocurrió sobre la avenida Don Bosco, en su intersección con Constitución, en Haedo, por donde transitaba un VW Gol rojo con dominio apócrifo. Además, luego se constató que tenía otras dos chapas patentes en su habitáculo interno.
Lo cierto es que el coche no frenó cuando los policías, que realizaban tareas preventivas del delito, le indicaron que lo hiciera. Por eso le cerraron el paso y lo obligaron a detenerse. Sorpresa y media cuando requisaron el rodado: el conductor, único ocupante e identificado como Matías C. (47) tenía en su poder una pistola Bersa, calibre .9 milímetros, y dos cargadores con 17 municiones cada uno.
Sin embargo, eso no fue lo peor, porque pudo demostrar ante la justicia que era titular del arma, que tenía en su casa de Villa Luzuriaga los papeles de legítimo usuario y portación, y que el rodado era también de su propiedad. Lo más insólito sucedió cuando tuvo que explicar qué hacía con las chapas patentes truchas.
Por qué es el vengador de las patentes truchas
Luego de su aprehensión y el traslado a sede policial, el sujeto fue llevado a declarar ante funcionarios de la Fiscalía N° 3 de Morón, que estaba de turno el domingo pasado. E indagado por los cargos que inicialmente le imputaban, que eran la tenencia ilegal del arma y la patente apócrifa con la que circulaba, brindó todas las explicaciones del caso.

Y contó la historia de por qué llevaba patentes apócrifas en el rodado. “Me las hice hacer truchas para vengarme”, reveló. ¿Vengarse de qué? De un conocido suyo que lo estafó con la venta de un terreno y, a modo de revancha, colocó los dominios del auto de ese sujeto en el suyo para cruzar semáforos en rojo, exceder la velocidad y cometer todo tipo de infracción posible al volante que las multas le lleguen al otro conductor.
De hecho, las chapas originales de su VW Gol rojo las tenía en el baúl. Ahora vendrá la discusión por la legalidad de esas sanciones de tipo económico y conocer qué temperamento adopta la justicia ante su confesión. Por el momento permanece en libertad, aunque las patentes truchas quedaron secuestradas.









