El histórico cuidacoches de Arias en Castelar asegura que a la hora de las propinas: “No hay duro que no se ablande”

Desde hace casi tres décadas Omar trabaja en la calle ordenando el estacionamiento sobre la principal arteria de este centro comercial. Cumple horario, ayuda a realizar descargas para agilizar el tránsito y acepta respetuoso la voluntad de los conductores a la hora de ganarse una colaboración.

Omar Bustamante vive en San Antonio de Padua pero ama a la ciudad de Castelar. Es que desde hace 28 años sus calles céntricas son su segundo hogar.

En octubre del 1995 arrancó como cuidacoches sobre la calle Rodríguez Peña y de a poquito se fue acercando a la principal avenida de este centro comercial para brindar su servicio. Comenzó a la altura del 2300 y allí trabajó durante 21 años hasta que hace siete años se instaló en ese tramo la parada de taxis. Desde entonces cumple religiosamente su jornada laboral al 2400 de Arias, entre Campana y Carlos Casares.

Omar tiene 70 años, es casado, tiene 7 hijos y nietos. Hace cuatro años se pudo jubilar y eso le permitió estar menos tiempo en la calle, sin embargo le confió a Primer Plano Online que necesita de las colaboraciones que recibe voluntariamente por su trabajo como cuidacoches para poder vivir y mantener a su familia: “cuatro de mis hijos ya están casados pero otros tres todavía viven en casa. La plata no me alcanza para nada, así que necesito seguir con esta tarea”.

Omar se define como “un laburante más que presta un servicio” y agrega: “la gente me retribuye con una propina, es una colaboración a voluntad y con eso como”. Como si respondiera a un superior, cumple con su “obligación” de lunes a viernes durante seis horas. “Antes de jubilarme trabajaba más, pero ahora destino los sábados para hacer las compras y ayudar a mi esposa que no puede hacer fuerza”, nos cuenta.

Si bien necesita de la ayuda de los conductores que estacionan sus vehículos sobre la arteria que decidió cuidar, no plantea ningún tipo de exigencias a la hora de las propinas: “yo siembro honestidad y cosecho la contribución de la gente”, resume. En este sentido nos comparte su lema en la calle: “No hay duro que no se ablande; hay gente que durante años no me aflojaban un peso y ahora me empezaron a dar”, cuenta con sonrisa pícara.

Bustamante tiene todas las caras de sus “clientes”  más o menos vistas, aunque con la construcción de tantos edificios en la zona la rotación es cada vez más frecuente, “pero de a poco los voy conociendo a todos”, señala.

Un trabajo sin descanso: Omar se mantiene activo recorriendo la cuadra a su cargo sin hostigar a los conductores

Lo mismo le ocurre con los comerciantes, con quienes asegura tener una excelente relación: “me facilitan el baño, agua y hasta he recibido de ellos regalos de pascua y fin de año”. Siempre activo, él a su vez colabora cuando algún proveedor estaciona en la cuadra para descargar cajas o bolsas de mercadería y asegura que su rol de cuida autos también otorga seguridad a quienes dejan el vehículo «para que se lo mire», como se dice en la jerga. “Yo controlo, ayudo a estacionar y a salir para que los autos se incorporen al tránsito, y por supuesto, tengo el teléfono de la policía para llamarlos cuando es necesario”, comenta dando muestras de su manejo de la escena callejera.

Omar Bustamante cierra su charla con nuestro medio asegurando: “me encanta Castelar y su gente que es macanuda y generosa”. Cómo refutarle la afirmación a este hombre, conocedor de la idiosincrasia de los lugareños si los hay.

Lo más visto

Artículos destacados

¿Lo leíste?

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img