A Rita Suárez la asesinaron el jueves 14 de agosto delante de su hijo de 15 años en un intento de robo ocurrido en Villa Luzuriaga. La víctima esperaba que su otra hija saliera de la clase de canto sobre la calle Miró, casi esquina Florio, de la mencionada localidad de La Matanza, a bordo de su vehículo, un Renault Sandero.
Tres delincuentes se acercaron al rodado y le dispararon casi sin mediar palabra. El tiro fue a corta distancia, prácticamente a quemarropa. La mujer fue trasladada de urgencia a la clínica Cruz Celeste, ubicada a pocas cuadras, pero llegó sin signos vitales al centro de salud y las maniobras médicas para intentar salvarla fueron en vano.
Otra familia destrozada: asesinaron a una mujer en Villa Luzuriaga delante de su hijo de 12 añoshttps://t.co/paudYYziuZ pic.twitter.com/4QKzkzy0cw
— Primer Plano (@primerplanotv) August 15, 2025
El chico que vio cómo mataron a su mamá esperó aquella tarde a su hermanita en medio de una profunda conmoción. Ahora, con una entereza que evidencia la clase de persona que es, decidió declarar en el juicio contra el único imputado mayor de edad que tiene el caso: se trata de Alex Muñoz (19), detenido horas después del asesinato que causó una fuerte conmoción pública y una movilización popular no conocida hasta el momento.
No fue necesario que reconozca a los imputados, pero sí el muchacho sintió estar en condiciones de enfrentar al Tribunal Oral Criminal N° 2 de La Matanza para dar su versión de los hechos. Lo escucharon los jueces Diego Burgueño, Lucila Pacheco y Pablo Lagos. El fiscal del debate, Sergio Antin, no tuvo que preguntarle demasiado: el joven dio detalles de cómo mataron “sin razón” a su madre.

Aquella tarde, él estaba sentado del lado del acompañante y Rita al volante. Aparecieron tres sujetos de frente: dos del lado de su madre y uno del suyo. “Me di cuenta enseguida que se trataba de un robo”, describió. Al intentar abrir la puerta, que estaba trabada, el que había ido por su sector pasó por detrás del vehículo y fue hacia la parte de la conductora. Cuando los tres estaban juntos, el hijo de la víctima giró la vista y vio el momento exacto en que le dispararon.
La compra en un supermercado chino tras el crimen
Los delincuentes, tras gatillar, se fueron del lugar y un grupo de vecinos salió a la calle para auxiliar a la mujer. En particular una mujer llamada Silvia, que mostró un compromiso encomiable: se ocupó de que un habitante de la cuadra traslade en su camioneta a Rita hasta la clínica, de contener a sus hijos y de buscar cámaras de seguridad de cuadras adyacentes que luego fueron piezas clave para que la Policía llegue hasta los autores del hecho.
“Gracias a lo que hizo esa mujer, a la media hora la Policía tenía reconstruido todo el recorrido de los asesinos”, detalló a Primer Plano Online una fuente con acceso al expediente. Efectivamente, así pudieron corroborar que luego del crimen los tres acusados fueron a un supermercado chino, pagaron con la aplicación Mercado Pago una compra y luego tomaron un remis para irse a la casa de uno de ellos.

El domicilio al que se trasladaron fue allanado a la medianoche de ese mismo día del crimen y allí fue detenido Muñoz, el único de los tres asesinos que es mayor de edad. En medio de un fuerte operativo policial, del cual participó hasta un helicóptero de la fuerza, en los alrededores de la calle Francisco Beazley al 1200, de Rafael Castillo, el sujeto intentó escaparse por los fondos, pero fue rápidamente reducido. Tres días después, los dos menores se presentaron en la Fiscalía para ponerse a derecho: son juzgados por otro carril.
En el juicio declararon varios vecinos que fueron testigos de la secuencia criminal y que, luego de la jornada, le agradecieron a la justicia haberles permitido ser parte del esclarecimiento del caso para hacer memoria por Rita y seguir acompañando a su familia. También declaró el remisero que trasladó a los asesinos aquella noche y el efectivo policial que recopiló las cámaras de seguridad uniendo cada paso de los malvivientes.
Un barrio movilizado por justicia
“Hubo un barrio muy movilizado por este crimen que decidió salir de su zona de confort. Gracias a los vecinos se descubrió absolutamente todo lo que había pasado. Es para destacar, no ocurre habitualmente”, reflexionó otra fuente involucrada en la causa judicial. De hecho, la evidencia recopilada fue tal que recae sobre Muñoz un pedido de prisión perpetua hecho por el fiscal Antin.
Los cargos que le espetó en su alegato fueron robo calificado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa agravado por la participación de menores de edad, en concurso real con homicidio calificado criminis causa, agravado también por la utilización de arma de fuego y la participación de menores de edad. La lectura del veredicto será esta semana y se espera la presencia de la familia Suárez y de la comisión vecinal que se unió tras el crimen. De hecho, para el aniversario del crimen habrá una suelta de globos en la escuela a la que asisten los hijos de Rita.
El acusado declaró en el debate, pero con monosílabos. Reconoció haber estado en el lugar del hecho, aunque aclaró que no disparó. Y no dijo nada cuando le refirieron las palabras del menor que está sindicado como autor del balazo mortal, que contó en sus declaraciones que lo incitaban a robar porque sus cómplices sabían que tenía un arma. “Vamos a darle a este que está regalado”, le dijeron cuando pasaron delante del auto en el que estaban Rita y su hijo. “Pido disculpas a la familia, aunque ya no tienen sentido”, fue lo único que redondeó tras no aceptar preguntas.










