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jueves, febrero 5, 2026
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Dos salideras bancarias en Ituzaingó, idéntica metodología y una sucursal en la mira: ¿hay un entregador?

De ambos robos de importantes sumas de dinero, cometidos con 13 días de diferencia, fueron víctimas empresarios del distrito que operan con la entidad ubicada en Santa Rosa al 1700. En el caso de la primera mujer asaltada recibió un llamado del banco 48 horas después del hecho en el que le avisaron que la iban a contactar desde el área de Legales, cosa que nunca ocurrió. ¿Fue la misma banda la que operó?

Dos casos calcados. Empresarios que van a retirar dinero en efectivo a la sucursal del banco Santander, ubicada en la avenida Santa Rosa al 1700 de Ituzaingó, y motochorros que atacan a las víctimas al descender de sus rodados tras un seguimiento de varias cuadras. 13 días de diferencia entre uno y otro y la gran duda que flota en el aire: ¿hay un entregador?

Como informó Primer Plano Online, en el primero de los hechos a la dueña de una fábrica del rubro textil le sustrajeron 23 millones de pesos que terminaba de retirar de la entidad. En el segundo episodio, ocurrido el jueves de la semana pasada, a un empresario del rubro de la construcción le robaron a punta de pistola 2 millones de pesos que había extraído de la sucursal y guardaba en su morral.

Cuanto menos es mucha la coincidencia. La institución de donde sacaron el dinero; el seguimiento en moto por varias cuadras; el modus operandi de ejecutar el golpe en el momento en que las víctimas bajan de sus rodados; y la seguridad de que iban a encontrar plata fresca en sus manos. A la mujer la abordaron en Perdomo al 2300 el viernes 31 de enero; al hombre, en Videla 2300 el jueves 13 de febrero.

¿Cómo supieron los delincuentes que ambos empresarios habían retirado dinero? La pregunta sugiere respuestas, hipótesis investigativas: ¿hay un entregador? ¿Se trata de la misma banda que opera en la zona? Fuentes con acceso al expediente en trámite informaron a Primer Plano Online que tienen elementos firmes para creer que sí, que se trata de una sola estructura delictiva que actuó en los dos casos.

Los ladrones tenían mangas largas pese al calor intenso de esos días (¿estaban tapando algún tatuaje para no dejar evidencias?) y el acompañante una gorrita que parece ser la misma en los ataques. La fisonomía del dúo también y la moto, si bien cambia el color de los plásticos, es similar.

La intervención del Banco Central y la curiosa respuesta del Santander

Este medio contactó a ambas víctimas. En el caso de la mujer, radicó la denuncia -además de la vía judicial- ante el Banco Central de la República Argentina (BCRA). “Esta información resulta útil para analizar las prácticas y conductas de las entidades, evaluar si cumplen con las normas aplicables y, en el caso de advertir incumplimientos, ejercer nuestras facultades disciplinarias”, le respondieron desde la entidad bancaria madre.

Salideras bancarias en Ituzaingó
La sucursal del banco Santander ubicada en Santa Rosa al 1700: en los dos casos los clientes retiraron el dinero robado de allí

Desde el BCRA derivaron la presentación a la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor para ampliar la investigación. En paralelo, curiosa por lo menos fue la actitud del Santander: se contactó con ella el gerente regional cuando el caso estalló mediáticamente y quedó en que la iban a contactar del área de Legales. No se comunicó más nadie con la familia.

Dalmiro, el empresario asaltado el jueves pasado, también seguirá los mismos pasos. Su caso también sembró dudas: es que ni bien entregó el morral con la plata sin oponer resistencia los motochorros siguieron revisando el habitáculo de la camioneta de la que terminaba de bajar. ¿Querían más dinero? ¿Les habían dado mal la información? En ese caso, ¿quién les pasó el dato sobre la operatoria del cliente?

Dudas que la justicia y la Policía intentarán esclarecer en las próximas horas. Y sobre las que el banco Santander deberá dar respuestas: dos personas que se retiraron de su sucursal en Ituzaingó fueron asaltadas a punta de pistola a las pocas cuadras. Al menos los protocolos deberán ser revisados.

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