Cayó en Merlo albañil acusado de violar menores de edad: el chacal que regalaba golosinas a sus víctimas

La denuncia inicial fue presentada en marzo de 2025 y la reacción del barrio fue espontánea: le prendieron fuego la casa. La Policía Federal fue convocada para llevar adelante la búsqueda lo terminaron ubicando en la casa de un familiar. Hay tres víctimas confirmadas que ya declararon en Cámara Gesell y sus relatos fueron contundentes sobre las vejaciones padecidas.

La Policía Federal Argentina detuvo en Merlo a un albañil de nacionalidad paraguaya que tenía orden de captura nacional e internacional desde julio de 2025 acusado de haber violado a tres menores de edad de extrema vulnerabilidad que tuvo a su cuidado. Carlos Alberto Avalos Vallejo (42) espera ser indagado por la justicia.

Las víctimas fueron sometidas durante más de una década a distinto tipo de vejaciones bajo intimidaciones con machetes y hasta un rifle, según sus relatos coincidentes. Todo lo que la justicia tiene probado hasta el momento sucedió entre marzo de 2014 y octubre de 2024 en el interior de una vivienda de la localidad de Mariano Acosta, donde los padres de seis menores los dejaban al cuidado del acusado debido a que integraba su círculo de confianza.

La punta para dar inicio a la investigación tuvo como punta de lanza la escuela a la que asistía uno de los menores. Comenzó a presentar “serios problemas de aprendizaje”, precisaron fuentes de la investigación, y sus padres fueron convocados por profesionales para hacerles saber lo que pasaba. Fue durante ese proceso cuando los especialistas detectaron signos compatibles con abuso sexual.

Cuando en marzo de 2025 los familiares de las víctimas radicaron la denuncia y la noticia se expandió rápidamente por el barrio, la reacción popular fue incontenible: en medio de una ira generalizada prendieron fuego la casa del acusado, que desapareció de los lugares que solía frecuentar. Como luego se sumaron más denuncias, el fiscal Fernando Siquier Rodríguez, de la UFI N° 6 de Morón, solicitó su detención, y como quedó técnicamente prófugo su captura nacional e internacional.

El chacal que regalaba caramelos

Después de una serie de medidas infructuosas a cargo de la Bonaerense, el funcionario judicial convocó a la División Homicidios de la PFA en virtud de su vasta experiencia en la localización y captura de prófugos, además de las herramientas tecnológicas de última generación con las que cuenta. Y esa decisión arrojó rápidos resultados.

En base a un “exhaustivo análisis de datos y un relevamiento de redes sociales”, surgió un dato que llamó especialmente la atención de los investigadores: entre sus vecinos era conocido como un albañil de buen comportamiento, sin vicios ni conflictos, que en sus ratos libres solía regalar caramelos a los niños del barrio. Era lo mismo que hacía con sus víctimas luego de los abusos.

Chacal de Merlo

La clave para dar con el violador serial fue un sobrino suyo que le brindó cobijo en su domicilio. El seguimiento a ese joven llevó a encontrar al imputado en una vivienda de Parque San Martín, también en Merlo. Los efectivos policiales montaron una guardia encubierta en torno a la vivienda y lograron detenerlo en la vía pública, en la intersección de las calles Estanislao del Campo y Amado Nervo.

El detenido quedó a disposición del fiscal y del Juzgado de Garantías Nº 1 del Departamento Judicial de Morón, a cargo de la jueza Laura Mariel Pinto, bajo cargos por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por haber causado en la víctima un daño en su salud mental, en concurso ideal con corrupción de menores.

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