Cacelorazo en Castelar con un grito desesperado como consigna: “seguridad”

Una convocatoria que se armó en la semana por redes sociales terminó con un grito desesperado que se oyó anoche en la Plaza Seca, ubicada en Martín Irigoyen y Rivadavia de Castelar sur: “seguridad”.

Vecinos y vecinas que se autoconvocaron frente a la gran cantidad de casos que se sucedieron en los últimos días se expresaron sin banderas políticas ni participación de dirigentes o consignas partidarias. Y se hicieron escuchar bajo la garúa del viernes, apenas pasadas las 19.

Una característica definía a la manifestación: estaba encarnada por gente de clase media que viene padeciendo la inseguridad en sus distintos formatos, siempre violentos para con las víctimas. Eran cerca de 40 personas (pocas para semejante problemática) quienes sonaron cacerolas y cantaron el himno nacional. Tampoco cortaron la calle, porque quisieron evidenciar que se puede reclamar sin complicarle la vida al resto de la sociedad.

Entre la concurrencia Primer Plano Online se encontró con historias como la de Diego, quien a fin de enero sufrió junto a sus hijos una salidera bancaria en Arias y España. También estaba por allí Mónica, vecina de Castelar sur, que hace pocos días sufrió el robo de su celular y otras pertenencias en un kiosco de la calle Almafuerte.

“Estamos pidiendo seguridad por la cantidad de hechos que se repiten en Castelar. Antes era en las zonas más transitadas o comerciales, pero hoy es en todo el barrio. Descuidismo, motochorros, lo que venga. La presencia policial es mínima. Según sabemos sólo circulan los móviles del Comando de Patrullas, no así los de la comisaría 7ª. Además, desaparecieron los móviles de Seguridad Ciudadana desde diciembre de 2019”, señaló Adolfo, vecino que aceptó brindar su testimonio ante el grabador.

Mariel, por su parte, detalló que “somos familias autoconvocadas de ambos lados de Castelar cansadas de que nos roben”. Y enumeró: “nos despertamos de noche con un arma en la cabeza, no podemos entrar tranquilos a nuestras casas, nuestros hijos no pueden caminar tranquilos y pese a que van en grupos les roban igual celulares, mochilas… No hay libertad”.

“Todos nuestros derechos están avasallados. La Policía no hace nada, la gente de seguridad no hace nada. Ya no aguantamos más”, completó la mujer, que sufrió una entradera en su casa en la que “nos robaron todo” y hace pocos días también su hijo fue víctima de la inseguridad en las calles del barrio.

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