Familiares de víctimas de delitos hicieron público un reclamo dirigido a la Iglesia Católica a horas de la visita oficial del papa León XIV, que llegará a la Argentina la semana próxima. A través de una carta expresaron el “dolor” que les provoca sentirse olvidados por la institución religiosa y pidieron un gesto de contención para quienes perdieron a sus seres queridos como consecuencia de hechos delictivos.
“No es nuestra intención ocupar el tiempo del señor Pontífice ni solicitar una reunión con él”, aclararon desde el comienzo del escrito difundido por Viviam Perrone, titular de la ONG ‘Madres del Dolor’. En el texto hicieron hincapié en que aceptan que son muchas las personas que necesitan de la presencia del Santo Padre, pero consideraron necesario hacer visible una realidad que, según sostienen, no siempre encuentra espacio en la agenda de la Iglesia.
“Nadie está preparado para convertirse en familiar de una víctima. Nunca quisimos estar en este lugar, sentir este dolor ni la ausencia con la que debemos aprender a vivir para siempre”, expresaron.
“Nos sentimos olvidados y desechados por la sociedad y la Justicia”
En uno de los pasajes más contundentes de la carta, apelaron a las enseñanzas de Jesús para cuestionar lo que consideran una falta de acompañamiento. Recordaron que “Cristo se acercaba a quienes eran rechazados y marginados por la sociedad”, y trazaron un paralelismo con la situación de las familias que atraviesan la pérdida de un ser querido por un delito.
“Nosotros, las víctimas y nuestros familiares, muchas veces también nos sentimos olvidados y desechados por la sociedad y la Justicia. Jesús no se olvidó de nosotros. Por eso duele sentir que, en ocasiones, la Iglesia sí lo ha hecho”, señalaron.
El reclamo también hace referencia a la presencia de León XIV en las cárceles para llevar un mensaje de esperanza a las personas privadas de su libertad. Sin cuestionar ese acompañamiento, pidieron que también se tenga presente a quienes sufrieron las consecuencias de los delitos y a las familias que deben convivir con la ausencia de sus seres queridos.
“No pedimos una audiencia ni privilegios”, aclararon. El pedido concreto es que el Papa recuerde en sus oraciones a las víctimas fatales de hechos criminales y a quienes continúan atravesando el dolor de sus pérdidas. “Solo pedimos eso, una oración para las almas cuyas vidas fueron arrebatadas”, concluyeron.
Entre las múltiples firmas que lleva la nota aparece la de María Angélica Guaraz, vecina de Ituzaingó y mamá de Lautaro Juárez, víctima de la picada fatal de Haedo. El doble crimen vial, en el cual también murió Juan Manuel Lastra y otros jóvenes quedaron con heridas de gravedad, fue protagonizado por Diego Cuevas y terminó con una condena a 9 años de prisión para el asesino al volante.












