La justicia ordenó la detención del padre biológico y la madrastra de una menor de 15 años que denunció haber sido sometida sexualmente durante varios años por uno de sus hermanastros, actualmente de 26 años y se encuentra privado de su libertad pero con arresto domiciliario.
La decisión se tomó luego del planteo realizado por la fiscal Alejandra Piqué, a cargo de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N° 6 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, quien trabajó el expediente con la ayudante fiscal Graciela Celayes del Viso. La orden para ambas detenciones la adoptó la jueza de Garantías María Celina Ardohain.
Siempre según el relato de la denunciante, los hechos sucedieron luego de la muerte de su mamá biológica, cuando se mudó con su padre al domicilio de la calle Namuncurá al 2000 en la localidad Trujui. Allí comenzaron las vejaciones por parte del principal acusado en la causa, Iván Bruno Perea (26), quien está imputado por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal.
A partir de la llegada de la chiquita a su nuevo hogar, acompañada por su hermanito de 5 años, empezó un “sometimiento aberrante” por parte del sujeto que conformó su nuevo entorno, que siempre se iniciaba con la frase “somos hermanos”. Además, no sólo la abusaban a ella: al nene chiquito le daban medicación psiquiátrica para que no hablara y le pegaban.
Quiénes son los detenidos
Para la justicia, la responsabilidad en los abusos no sólo recae en el principal imputado. Por eso, personal de la DDI Moreno detuvo ayer a Adriana Inés Miranda (49) -madre de Perea y madrastra de la denunciante-, quien además se pudo establecer en la investigación que se provocaba lesiones a sí misma para luego acusar al niño de violento y poder medicarlo. El otro detenido fue Darío Alejandro Quiroz (41), padre de la víctima de los abusos.
En ambos casos la imputación que enfrentan es gravísima: cooperación en la facilitación del abuso sexual de menor de 13 años mediando violencia y amenazas, agravado por haber configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima por el acceso carnal aprovechando la situación de convivencia preexistente con la misma.
En otras palabras, no hicieron nada para evitar que la chica sea violada y que el chiquito sea drogado. Incluso en la escuela a la que asistía el nene detectaron que en algunas ocasiones llegaba con hematomas en las manos y ojeroso, como ido, más allá de que tenía varias faltas injustificadas. Era un verdadero infierno lo que vivía.
Las pericias practicadas a la adolescente determinaron que padeció “consecuencias psicológicas tales como aislamiento por temor, autodesvalorización, sentimientos de inferioridad, abatimiento y vergüenza” en un contexto de entorno “hostil, agobiante y amenazante”. El trauma psíquico y la depresión con dificultad para proyectarse hacia el futuro son otras de las evidencias que dejaron los padecimientos en su psiquis.
Tanto la chica como su hermanito fueron puestos a resguardo por las autoridades con un familiar directo que velará por sus intereses, con el acompañamiento del Servicio Local de Moreno.














