La increíble historia de Sergio Luis Román, reconocido comerciante de Ituzaingó (tiene hace 35 años un taller de chapa y pintura) que desde hace algunas semanas enfrenta una situación poco común: para los registros oficiales figura como muerto desde el 12 de diciembre de 2024.

Todo salió a la luz el lunes 18 de mayo, cuando no pudo acceder a su CUIT digital en la Agencia de Recaudación (ARCA) para emitir una factura. Pensó, inicialmente, que se había caído el sistema, pero luego constató que tampoco le figuraban en la aplicación Mi Argentina. Desde ese momento supo que algo malo estaba pasando, porque era mucha coincidencia todo junto.
“Llamamos al contador para haber si había cambiado las claves y nos dijo que no. Intenté hacerlo por la web y figuraba como fallecido. Me fui a ARCA en Morón y me confirmaron que figuraba así, como muerto. Dijeron que podía ser un error de tipeo y me mandaron a ANSES y al Registro Civil a hacer una fe de vida y volver”, contó el chapista.
En una entrevista con Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow, el comerciante también reveló que en ANSES le mostraron un certificado de defunción que tiene la firma de un médico, Sebastián Andrés Gervasoni (Matrícula: 152092) y de una persona que aparece como testigo: Paula Cano “quien reconoce el cadáver”, consta en el acta de la Central Defunciones (Tomo 34PU — Número: 149 — Año: 2024).
Los varios trámites que tuvo que hacer
A Sergio le dieron la fe de vida respectiva y volvió a ARCA convencido, inicialmente, de que era algo “hasta gracioso”. “Después ya no me causó tanta gracia leer mi propio significado de defunción. Hasta me desapareció de la app Mi Argentina las cédulas de mis vehículos”, reconoció. Es más: durante un año y medio pudo seguir pagando todas sus obligaciones ante el fisco. Un verdadero horror todo.
“Ahora tuve que ir a levantar la parte personal de vuelta a ARCA porque no podía pagar Bienes Personales, pese a que ya había levantado la clave fiscal. La verdad, se portaron muy bien: me dieron una mano grande para acoplar lo que me iba a quedar como deuda pese a que lo había pagado y tengo los comprobantes”, completó.
La denuncia penal por lo que está atravesando fue radicada ante la Fiscalía N° 2 de Morón. La realizó con la representación de su abogado Tomás Valdez, quien lo acompañó en la entrevista. “Esto es, aparentemente, una falsificación de instrumento público, que tiene una pena de 1 a 6 años. El acta de defunción es apócrifo, al igual que su presentación ante los organismos correspondientes. Y también la aceptación en esos organismos de que se estaba presentando un acta falsa que estaba produciendo efectos”, enfatizó el letrado.
La justicia deberá establecer si esos funcionarios intervinientes en la aceptación fueron colaboradores o negligentes, y aclaró que tanto el médico como la funcionaria firmante se debe establecer si también son víctimas de la maniobra o cómplices. “No tienen ninguna relación con mi cliente”, precisó Valdez.
Si bien a Sergio ya le volvieron a aparecer sus datos ante cada organismo, en el medio sufrió un trastorno que lo obligó a perder días de trabajo y no poder facturar por algo a lo que es completamente ajeno. Tiene una hipótesis sobre lo sucedido, pero prefiere guardarla y no exponerla públicamente: deberá determinarlo la justicia. De lo que nadie tiene dudas es que está vivo.










