Aunque el calzado recibido no repara la angustia de haber sido echados del club de sus amores, el gesto los compensa y reconforta. Ese día el entrenamiento no fue en absoluto habitual, ya que al llegar cada uno se encontró con un par de botines con tapones de su medida, personalizado con sus nombres estampados en cada caja. Mientras esperan poder volver al predio que sienten suyo y que les queda cerca del lugar donde viven, recibieron el obsequio de mano del propio Carrizo que fue haciendo mención de la lista con los nombres y talles que Ramón, entrenador de los chicos, ayudó a confeccionar.
Ocurre que el predio de Famatina 3070 era su lugar. Pegadito al country “Los Pingüinos”, en Ituzaingó, funciona allí desde hace 30 años el Centro de Recreación Infantil 17 de noviembre, un espacio legado por una donación con cargo efectuada por la familia Braun con esa sola intención: que sea un lugar para el deporte y el esparcimiento de los más chicos.
Hacia fines del año pasado el Municipio de Ituzaingó constató una serie de irregularidades en el predio durante un evento organizado por la Asociación Civil Motores Calientes: venta de alcohol, espectáculos prohibidos para menores, carencia de libros contables y de actas constitutivas de la comisión directiva fueron las causales de la clausura del lugar, a lo que siguió una denuncia en la Justicia.

Sin embargo, la sospecha de los familiares de los chicos que practicaban actividades en el predio es que se pretendía el desalojo para avanzar en un desarrollo inmobiliario sobre esta superficie de casi dos hectáreas.
En aquella oportunidad Carrizo tomó contacto con las familias damnificadas para elevar un pedido de informe que sigue sin respuesta. Pero los chicos no pueden seguir esperando los tiempos de la justicia. Si bien les prestan las instalaciones del Polideportivo La Torcaza donde entrenan de manera precaria, ya que sólo pueden utilizar el lugar una vez por semana, deben hacerlo antes de que baje el sol, ya que no disponen de luces.
Reconfortado por la gratitud de los pibes que no pararon de agradecerle el gesto, Carrizo recordó aquella frase que reza que: “Un chico que hace deportes es una cama menos en un hospital” a lo que agregó que “en estos tiempos, también significa un chico menos en una esquina a merced de cualquier tipo de tentación”. Y se despidió con la promesa de que en quince días volverá con camisetas para las diferentes categorías que siguen jugando al fútbol con alegría a la espera de regresar pronto al predio de Famatina y Acevedo, su lugar.










