Una funcionaria judicial de Morón fue víctima de una entradera mientras acompañaba a su suegra a retirar unas ligustrinas que quedaron acumuladas luego de repasar la vegetación del jardín de la casa, ubicada sobre la calle Juana Azurduy al 1000 en la localidad de Francisco Álvarez, en Moreno.
Los delincuentes actuaron con un vehículo robado previamente en Morón, que luego terminó chocado y abandonado en las adyacencias del barrio Carlos Gardel, en Tres de Febrero. El hecho ocurrió el viernes pasado por la tarde y entre las personas asaltadas está la auxiliar primero del Juzgado de Garantías Nº 3 de Morón, a la que terminaron golpeando y robando sus pertenencias.
“Estábamos juntando la ligustrina con mi suegra con una carretilla, con la que luego llevamos las ramas a la esquina en donde los vecinos queman los desechos. Para hacer más ágil el traslado dejamos el portón abierto. Vemos que pasa un Peugeot 208 blanco y ella me comentó ‘que raro, ese auto ya pasó’. El rodado transitaba relativamente rápido justo en el momento en el que llegaba mi pareja”, contó la funcionaria en diálogo con Primer Plano Online.
La mujer, cuya identidad no será publicada, continuó el relato. “Cuando estacionó le dije que deje el auto afuera porque ya estábamos terminando. Él todavía en el vehículo cuando el 208 volvió a pasar y bajaron tres sujetos armados. Me apuntaron a mí, me pidieron la plata y lo hicieron bajar a mi pareja. También nos sacaron todo lo que teníamos encima”, reveló.
Culatazo, golpes y encierro
El robo no finalizó ahí. Ya tenían los celulares de las dos víctimas, los anillos, las cadenas y los relojes y, no contentos con eso, obligaron a la pareja a entrar a la casa luego de pegarle un culatazo al muchacho y golpear a la auxiliar. “Falta plata, vamos adentro”, fue la intimidación de los delincuentes, que luego encerraron a la pareja en una habitación y se dedicaron a revolver todo dentro de la propiedad.
La banda se llevó otros objetos de valor hasta que uno de ellos gritó “la vieja nos va a mandar al frente”, en referencia a la suegra de la funcionaria que había salido con la carretilla y estaba retornando a la casa. Entonces, luego de desparramar las cosas por la casa y dejar encerradas a las víctimas, los agresores corrieron a la mujer mayor, que pudo advertir lo que estaba pasando y alcanzó a huir. Ese hecho puso en fuga a la banda.


Según lograron reconstruir con la Policía, el Peugeot 208 había sido robado en El Palomar a las 15.30 de ese viernes y con ese rodado los ladrones fueron rumbo a Francisco Álvarez. Está claro que fue un golpe planificado y que no se trató de un simple robo, tal cual la sospecha de la funcionaria. De hecho, las patentes estaban abolladas en el interior del rodado una vez que fue encontrado tras una persecución policial.
Persecución y choque en El Palomar
Es que, a partir de la denuncia de las víctimas, y con la guía que aportaron los celulares IPhone que les robaron, la Policía instrumentó un rápido procedimiento cerrojo entre varias jurisdicciones: es que el coche estaba circulando por Acceso Oeste en dirección a Morón. Un patrullero lo detectó en zona de Palomar, le cerró el paso y el rodado terminó chocando contra el móvil en la esquina de Pringles y Catriló.

De ese vehículo dos delincuentes huyeron corriendo del lugar y se perdieron en el interior del barrio Carlos Gardel del lado de Tres de Febrero. Eso quiere decir que al menos dos de los integrantes de la banda se quedaron en el camino entre el lugar del robo y el de la colisión. De todos modos, no hubo ninguna detención: no se recuperó ni el dinero ni el resto de los objetos de valor que robaron, aunque sí los celulares y las llaves del auto del abogado.
“Yo creo que no fue un hecho al voleo porque sabían que había plata y no lo venían siguiendo a mi novio: lo estaban esperando. Puede haber sido una entrega, aunque no tenemos elementos para acusar a nadie”, concluyó la funcionaria. El caso es investigado por la fiscal Erica Chiessi, de la UFI Nº 7 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez.








