Cayó en La Matanza uno de los acusados de cometer entradera en Ituzaingó que terminó abruptamente por un error de cálculos de la banda: creyeron que la casa estaba vacía, pero el propietario descansaba en una habitación. Cuando despertó y se dio cuenta de lo que pasaba, sus gritos pusieron en fuga a los delincuentes.
Ese fue el puntapié inicial de una investigación que terminó con un allanamiento realizado en la madrugada de hoy en dos domicilios de La Matanza. El hecho ocurrió el pasado 11 de febrero y el resultado fue un magro botín por la intervención de la víctima: se llevaron un teléfono celular, una billetera con apenas 3 mil pesos y un candado de la reja corrediza.
Todo pasó en horas del mediodía, en el interior de una vivienda de la calle Pontevedra al 100, entre Paysandú e Ingeniero Quartino de Ituzaingó, a donde la banda llegó en dos vehículos: una VW T-cross de color blanco y un Chevrolet Corsa gris. A bordo de un tercer coche, un Fiat Cronos de color negro, quedó el quinto integrante de la banda, a la espera en una distancia de alrededor de 200 metros: se cree que oficiaba de campana.

El resto de los ladrones barreteó la puerta de ingreso a la mencionada finca y logró ingresar, aunque es evidente que cometieron algún yerro en la planificación: debían estar convencidos que a esa hora no había nadie y se equivocaron. La presencia del dueño de la casa abortó el plan y apenas si pudieron llevarse esa magra cosecha.
Desde aquel entonces la investigación quedó en manos de la fiscal Gabriela Millán, de la UFI Descentralizada N° 1 de Ituzaingó, que dispuso un relevamiento de cámaras para intentar dar con la organización delictiva. Es que no sólo estaba en juego determinar quiénes intentaron acceder a robar a esa finca, sino que se sospecha que la misma banda cometió otros delitos similares en la zona.
Un detenido en Laferrere
Cámaras del Laboratorio de Imágenes del Municipio registraron el paso de los vehículos y, mediante el sistema de fotomultas, cuya carga se hace de manera on line, obtuvieron la patente de uno de los rodados involucrados. Era el Corsa, radicado en los fondos de La Matanza, sobre la calle Salado al 1700 de Laferrere. El tema es que, en el trayecto de la pesquisa, el propietario se había desprendido del vehículo: lo había vendido.
La trazabilidad permitió obtener un número de celular y determinar que, aquel día, la antena del teléfono impactó en Ituzaingó. Por eso la fiscal Millán solicitó la detención del titular del rodado, cosa que concretó en la madrugada de hoy una comitiva de la DDI Morón, a cargo del comisario mayor Dante Pérez Bianchi.
El sujeto fue identificado como Brian González (39), quien quedó imputado en una causa por robo doblemente agravado por fractura de puerta de lugar habitado y por haber sido cometido en poblado y en banda. En su casa le incautaron un celular, que ahora está siendo peritado, y dos billeteras similares a la que le robaron a la víctima, cuyo origen que se intenta establecer.
La pesquisa no está completada: siguen buscando al resto de los integrantes de la organización delictiva e intentando corroborar si participaron de otros hechos similares.










