Tres personas -dos mujeres y un varón- fueron detenidas en medio de allanamientos por venta de drogas en el barrio Mitre de Hurlingham. La denuncia vecinal impulsada por el Municipio terminó con el desbaratamiento de una organización que tenía a maltraer a la zona. “Es gente muy conflictiva”, definieron voceros de la investigación ante la consulta de Primer Plano Online.
El lugar principal en el que se concentraba la operatoria está ubicado sobre la calle Tigre al 1000, entre El Zorzal e Ignacio Alcántara, de la populosa barriada. El desfile de compradores era permanente, además de los disturbios que se generaban sobre todo de madrugada.
Se trata de una organización delictiva que ya tenía antecedentes: ese mismo lugar había sido allanado en 2024 y en 2025, pero al tiempo los dealers se volvían a instalar. Todo indica que era un punto de entrega de la sustancia ilícita, que se acopiaba y preparaba en otros domicilios.
Personal policial de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Morón realizó tareas encubiertas en la zona tras la indicación dada por la fiscal Marisa Monti, de la UFI N° 9 de Morón, especializada en la temática. Los trabajos contaron con el soporte logístico y la colaboración de la Secretaría de Seguridad de Hurlingham.
Una de las detenidas tenía arresto domiciliario
Con las evidencias recopiladas en torno al accionar de la banda, el Juzgado de Garantías N° 2 de Morón, a cargo del juez Ricardo Fraga, ordenó la realización de tres allanamientos en total, que terminaron con las tres detenciones.



Además, el secuestro de más de 70 dosis de cocaína dosificada y compacta preparada para su venta en bolsas de nylon de color negro, como así también dinero en efectivo, elementos de corte, una balanza de precisión y celulares.
Y un dato no menor: una de las mujeres sindicadas como cerebro de la estructura cumplía arresto domiciliario en una vivienda de Merlo -también por una causa vinculada a la venta de drogas-, pero había quebrado esa condición, motivo por el cual ahora quedó tras las rejas.
Asimismo, la restante casa allanada -lindera a la de la calle Tigre- no tenía propietarios reconocibles, por lo que quedó a resguardo del Municipio para evitar que vuelva a ser tomada por grupos dedicados al narcomenudeo. Era, en rigor, un búnker constituido en una finca usurpada.













