Pasaron 217 días del calendario 2025 y ya hubo en todo el país 441 suicidios, algo más de 2 por jornada. El número es impactante, pero se potencia al medir otra variable: según el Boletín Epidemiológico Nacional, hubo en lo que va del año 6186 intentos de matarse con resultados no mortales.

La estadística no hace más que retratar un serio problema de salud mental que atraviesa a la Argentina y no distingue de clases sociales. El dato que más fuerte pega es si se considera que la mayor cantidad de casos está en el rango etario que va de los 25 a los 34 años.
Desde 2012, la fundación Enebro trabaja en problemática del suicidio y las adicciones. ¿Por qué ambos fenómenos se vinculan entre sí? “La mayoría de chicos o chicas que están en situación de consumos problemáticos se terminan quitando la vida. Hablar de sobredosis es apelar a una palabra romántica para tapar el suicidio”, consideró Javier Pinto, presidente de la entidad.
En una entrevista con Adrián Noriega y Norman Díaz, el responsable de la ONG con sede en Hurlingham también expresó que “la gran mayoría de los casos de suicidio se pueden prevenir” con sólo prestar un rato de atención a conductas. “En la mayoría de los casos los indicios están, sólo que no sabemos reconocerlos”, reflexionó.
“No nos capacitan sobre estos temas”
El anterior dato oficial brindado por autoridades sanitarias nacionales indicaba que, desde el 1° de abril de 2023 hasta el 30 de abril de 2025 fueron notificados 15.807 eventos, un promedio de casi 22 por día. La fecha inicial remite al momento en que se hizo obligatoria la notificación de este tipo de situaciones: cada evento debe quedar registrado en el Sistema Nacional de Vigilancia Sanitaria (SNVS).
“Si bien se observaron algunas fluctuaciones a lo largo del tiempo, la tendencia general fue ascendente. El valor más alto se registró en enero de 2025, con 1.084 eventos notificados, seguido de una leve fluctuación en los meses de febrero y marzo y posteriormente una disminución en abril (882 casos)”, detalla el informe.
“Terminamos la Secundaria conociendo de ríos de África, pero no nos capacitan sobre estos temas. No se quiere morir el suicida: lo que quiere es terminar con su dolor, que puede estar vinculado a pérdidas afectivas o a no conseguir trabajo, por ejemplo, o ser un adolescente y no encontrarle sentido a la vida”, profundizó Pinto.
El mes pasado hubo tres casos en una misma semana de personas que se arrojaron al paso del tren y resultaron mortales, todos a metros de la estación Morón del ferrocarril Sarmiento. “Vas hoy a esta parada y no encontrás ni un solo cartel que por lo menos brinde la última oportunidad de pedir ayuda a una persona que está en crisis”, completó el titular de la fundación Enebro.
Quitarse la vida no es una decisión que se tome de un minuto al otro, sino que se va elaborando lentamente. Existe un elemento que le pone punto final a la espera y lleva a concretarla, en un 95% de los casos en la intimidad del hogar o un lugar que no permita fallar en el intento. Pero siempre hay algo importante: se puede pedir ayuda, porque hay gente dispuesta a ayudar.







