Un efectivo de Gendarmería Nacional se defendió de un intento de robo ejecutado por motochorros y mató a uno de los delincuentes que lo pretendió asaltar con una pistola que luego se constató era de réplica. El cómplice del agresor, de 17 años, se encuentra internado en estado crítico.
Todo sucedió el viernes por la noche sobre la avenida Néstor Kirchner, entre Vasco da Gama y Capdevilla, de la localidad de Trujui del mencionado distrito. Por allí circulaba el gendarme G.D.V. (28), cabo primero con destino en Región 1 de Campo de Mayo, al mando de su moto Honda XR250 color naranja y rojo.
Un gendarme se defendió de intento de robo y mató a motochorro en Morenohttps://t.co/cCEFKeygv9 pic.twitter.com/71tJ9hV4pO
— Primer Plano (@primerplanotv) March 29, 2026
En esas circunstancias, los dos malvivientes se le pusieron a la par bajo la lluvia y lo obligaron a que se detenga. “Lo encañonaron y le manotearon el manubrio. Cuando cayeron al asfalto, bajo la lluvia, la víctima vio que le seguían apuntando y disparó para defenderse”, detalló una fuente de la investigación ante la consulta de Primer Plano Online.
Lo cierto es que los 4 balazos que gatilló fueron certeros. Axel Ariel Otaiza (23) murió en el lugar. Pese a que una ambulancia del SAME Moreno lo trasladó al Hospital Mariano y Luciano de la Vega, llegó sin vida al nosocomio. Su cómplice, S.N.D. (17) recibió un disparo en el tórax y otro en la pierna derecha y se encuentra internado con custodia policial en el mencionado nosocomio: su estado es crítico.
Cámaras de seguridad, evidencia clave
El fiscal Martín Borgnia, de la UFI N° 4 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, supervisó las tareas periciales en el lugar del hecho y no dispuso ninguna medida para con el gendarme: las cámaras de seguridad del lugar del ataque confirman que actuó en legítima defensa.

Otro dato que pudo establecer la justicia es que la Honda Wave en la que viajaban los malvivientes no tenía patente colocada y, por el número de cuadro, no tenía impedimento de circulación. Además, el arma con la que amenazaron al efectivo era una pistola calibre .9 milímetros de metal y plástico. Es decir, de utilería, no apta para disparar.
“Resultó ser una réplica muy realista, mucho más en ese contexto, entre la oscuridad de la nocturnidad, la lluvia y la velocidad de ambas motos”, completaron los voceros. Eso quiere decir que, para la justicia, el hecho de que haya sido un revólver falso no cambia la situación legal del gendarme.









