Tenía captura por venta de drogas y cayó tras tirotearse con otra banda que intentó usurparle un terreno

Juan Carlos Amarilla (32) era uno de los prófugos más buscados del país, pero seguía viviendo en González Catán. Lo detuvieron después de un enfrentamiento armado cuando resistió a tiros que otra organización delictiva ocupe un búnker que era explotado por él. Cuando la Policía lo detuvo había descartado un ladrillo de cocaína y varios envoltorios listos para vender.

“Este era malo en serio. Y no podíamos detenerlo: estaba involucrado en varios expedientes por tenencia de armas, venta de drogas y varios delitos conexos”. Las palabras pertenecen a uno de los investigadores que tuvieron a su cargo la búsqueda de Juan Carlos Amarilla (32), uno de los prófugos más buscados de la Argentina.

El sujeto integraba desde 2021 la lista de prioridades del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (CUFRE), una unidad que coordina a las fuerzas federales para buscar y detener personas evadidas de la ley. Había escuchas telefónicas, pero iba descartando números y su rastro se hacía difícil de seguir. Y sabían que continuaba haciendo de las suyas, pero no podían ubicarlo.

Detención de Juan Carlos Amarilla
Las armas y el ladrillo de cocaína que descartaron el jefe narco y su lugarteniente en la fuga: la justicia ya dictó las prisiones preventivas

Amarilla cayó en desgracia el pasado 3 de diciembre, en medio de un enfrentamiento armado con integrantes de otra banda narco por el control del territorio. Ocurrió al mediodía, a la vista de todo el mundo, sobre la calle Quilmes al 1500, en su intersección con Vega de la localidad de González Catán.

Eran 8 sujetos en total los que se presentaron en un domicilio que les pertenecía y, a punta de pistola, desalojaron a sus ocupantes, a quienes les robaron pertenencias y objetos de valor, además de dinero en efectivo. Pero no fue algo improvisado, sino un plan diseñado estratégicamente y hasta con chalecos antibalas. “Al piso”, les gritaron a los dos jóvenes que estaban en el lugar, que emprendieron una veloz huida a la carrera.

Las detenciones de Amarilla y su lugarteniente

Esa fuga desembocó en una balacera contra las humanidades de Marcos Esteban López y Erik David Castillo. El segundo de ellos recibió balazos en el abdomen y en una pierna, y quedó herido de gravedad. Los atacantes aprovecharon su caída, ensangrentado como estaba, para escapar corriendo de la zona, aunque ya los vecinos habían llamado al 911.

Sin embargo, Amarilla se llevó a su lugarteniente, identificado como Leandro Gastón Argañaraz, como protección personal. Fugaron juntos y a las pocas cuadras se cruzaron con un patrullero que había acudido la zona y realizaba una recorrida en búsqueda de los agresores según la descripción hecha por testigos: sin escapatoria terminaron detenidos ambos.

Detención de Juan Carlos Amarilla

Instantes antes de la detención Amarilla había descartado una mochila con una pistola calibre .9 milímetros con 11 municiones en su interior y otra calibre .380 con 10 balas en la recámara. También había dejado el chaleco protector y parte de los objetos de valor que se llevó de la vivienda que fue a recuperar por la fuerza, además de un ladrillo de cocaína y varios envoltorios listos para la venta.

Cuando la Policía los redujo empezó el murmullo entre los efectivos: habían agarrado a alguien pesado. De hecho, Amarilla tenía orden de captura desde 2022 por comercialización de estupefacientes dictada por la jueza Carina Andrijasevich a solicitud del fiscales Fernando Amador López y Matías Folino, de la UFI especializada en Drogas de La Matanza. Idéntica decisión había adoptado el juez Rubén Ochipinti el pasado 30 de septiembre, pero nadie podía encontrar al sospechoso.

Ahora, el juez Ochipinti dictó las prisiones preventivas de Amarilla y Argañaraz solicitadas por el fiscal Fernando Garate, de la UFI Descentralizada N° 1 de Laferrere, en orden a los delitos de robo agravado por ser cometido en poblado y en banda y por el uso de arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego de guerra y homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser criminis causa en grado de tentativa.

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