Como continuidad del procedimiento realizado en la semana, que terminó con el secuestro de medicamentos valuados en 45 millones de pesos, ahora un nuevo operativo en una feria callejera de Merlo permitió incautar gran cantidad de remedios e insumos médicos que se vendían en puestos callejeros y a la vista de todo el mundo.
La medida fue ejecutada por personal del Departamento de Casos Especiales de la Policía bonaerense en adyacencias de la plaza Nuestra Señora de la Paz, ubicada sobre la calle Juan XXIII, entre Constancio Vigil y Maldonado del barrio Rivadavia en el mencionado distrito.
Según detallaron fuentes de la investigación a Primer Plano Online, en esta ocasión lograron sacar del circuito ilegal de venta mercadería valuada en 35 millones de pesos. Hallaron en distintos puestos antihipertensivos, antibióticos, corticoides, analgésicos, antialérgicos, broncodilatadores, anticonceptivos y medicamentos de uso cardiovascular, entre otros. Además, copas menstruales en sus cajas originales.
Lo que no hubo en el procedimiento fueron personas detenidas. Sí hubo 4 identificados (dos varones y dos mujeres) que quedaron notificados de una causa en su contra por venta ilegal de medicamentos y que en los próximos días serán citados a prestar declaración. Y un clima muy tenso al momento en que la Policía informó que iba a secuestrar la mercadería.


El origen de esa mercadería
La gran duda que hay en torno a esta situación es el origen de los medicamentos que se vendían en esos puestos callejeros. Algunos estaban en perfectas condiciones, otras eran muestras gratis y otros tenían un vencimiento reciente (mayo pasado), con lo cual no había siquiera un peligro latente para la salud.
Cabe señalar que, en territorio bonaerense, por la Ley Provincial 10.606, todos los medicamentos -incluso los de venta libre- se deben vender exclusivamente en farmacias habilitadas y bajo la supervisión de un farmacéutico. La comercialización en kioscos, estaciones de servicio o supermercados está prohibida.
Lo que no logran descubrir, y es donde está el foco ahora, es cómo los conseguían los cerebros de la organización para poder comercializarlos y encima a un precio mucho más bajo que el real de mercado. Además, algunos se entregaban con receta y otros sin la prescripción médica.

Las nuevas medida de prueba en marcha
En esa búsqueda sí hay conexión con los allanamientos realizados en la semana en un domicilio de la calle José Ingenieros al 1800 en la localidad de Agustín Ferrari y el otro en un kiosco en el cual se vendían los remedios, ubicado en la intersección de las calles Bulnes y Andonaegui, también en Merlo.
La denuncia inicial que dio origen a la investigación fue presentada por el apoderado del Colegio de Farmacéuticos de Merlo y recayó en la fiscal Adriana Suárez Corripio, de la UFI N° 8 de Morón, quien trabajó el expediente con la ayudante fiscal Mariela Farías. Ahora, el secuestro de ayer quedó en manos de la Fiscalía N° 7, que es la de turno este fin de semana.
Hay nuevas medidas de prueba que se llevarán adelante en los próximos días, como la apertura de los teléfonos de las personas sospechadas de integrar la organización y la revisión, por ejemplo, de la cuenta de Mercado Pago a la que iba a parar el dinero para comprar los medicamentos.














