Quimey tiene 14 años, vive en el barrio 20 de junio de Morón sur y padece una discapacidad de grado moderado: tiene un autismo leve y algunos trastornos psicológicos y neurológicos que no alteran su normal apariencia y comportamiento. Sin embargo, por su patología, asistió a una escuela especial y desde que se enteraron, un grupo de adolescentes que la conocen más por redes sociales que personalmente, no dejan de provocarla, agredirla y ejercer sobre ella bullying y constante discriminación.
Pero esta situación de destrato y falta de empatía tocó fondo el pasado fin de semana cuando Quimey asistió al corso que se realizaba en las calles Patagones y Charcas con sus dos hermanos y su cuñada, y un grupo de chicas la invitaron a pelear, la golpearon en el piso, la patearon hasta cansarse y dejarla inconsciente y convulsionando.
Su madre, Valeria, se comunicó con Primer Plano Online para dar a conocer esta dolorosa situación enarbolando una frase que cala hasta los huesos: “no quiero que haya un Fernando Báez Sosa más (en relación al joven asesinado a patadas en Villa Gesell en el verano de 2020) y necesito que esta situación se conozca”. “A Quimey la tildan de discapacitada, tontita, la mandan a concurrir a una escuela especial, en Instagram se burlan de ella y le propician muchas agresiones más”, enumera esta mamá atravesada por el dolor que causa la injusticia violencia sobre una de las personas más importantes de su vida.
El fin de semana, en el corso del barrio Patagones, la adolescente fue seguida por las agresoras, alguna de las cuales Quimey conoce porque viven en su barrio y en otros cercanos como Manzanar, aunque no tienen relación directa; solo a través de redes sociales, como es habitual entre las chicas y chicos en la actualidad. En la madrugada del domingo, en el marco del corso la siguieron, la llamaron para hablar, la invitaron a pelear “mano a mano” y sin dejarla reaccionar la tiraron al piso agarrándola del pelo y se le subieron encima donde le pegaron y la patearon en la cabeza hasta el cansancio, como puede verse en el video que acompaña este artículo que se viralizó a las pocas horas en redes sociales, donde siguieron riéndose y burlándose de ella. Allí se ve a una joven de remera roja golpeándola sin piedad y se escucha la arenga de otra que grita desencajada “Dale Mia, dale, dale”.
Natalia, prima de Valeria y tía de Quimey, le contó a Primer Plano Online otros detalles de la feroz golpiza que pudieron reconstruir con el paso de las horas. Narra que en el momento de la agresión Quimey estaba acompañada solo por su hermano menor, de 16 años, porque el más grande y su pareja se había ido por un rato a su casa a cambiar el pañal a su beba. El chico comenzó a forcejear para meterse en la turba y defenderla, pero lo empujaron y lo expulsaron de la escena. También hubo otras personas que quisieron intervenir y fueron sacados a golpes por el grupo violento que tenía a la adolescente sometida en el piso.
Así golpearon a Quimey un grupo de salvajes en el corso de Morón sur este fin de semana: la dejaron convulsionando y está viva de milagro. Buscan a las agresoras pic.twitter.com/VTpFwHnClQ
— Primer Plano (@primerplanotv) January 27, 2026
La adolescente quedó inconsciente y convulsionando en el piso y una ambulancia del SAME la trasladó al Hospital Posadas ya que el cuadro requería realizarle una tomografía y el Hospital de Morón, el más cercano al lugar, no cuenta con ese tipo de equipamiento. Hasta allí llegó su mamá cuando fueron a avisarle lo sucedido.
En el nosocomio le realizaron una tomografía, ecografía, radiografía, estudios de sangre y estuvo en observación más de 14 horas. “Gracias a Dios mi hija no tuvo nada, solo politraumatismos”, celebra hoy su madre, aliviada, pero con un dolor insoportable por el hostigamiento del que está siendo víctima su hija.

Quimey ya está en su casa, pero no puede olvidarse del salvaje episodio que la tuvo como protagonista: tiene ataques de pánico, mucho miedo y no puede conciliar el sueño. Hay muchas cosas del horroroso episodio que no recuerda, pero pudo reconocer a cinco de sus agresoras; sin embargo, asegura que fueron más las que participaron del hecho. Su madre hizo la denuncia en la comisaría 4° de Morón, jurisdicción de Gervasio Pavón, y en el día de hoy hará lo propio en la Fiscalía.
En el barrio 20 de junio, Manzanares y Patagones son muchos los que conocen a este grupo de violentas; mucha gente asistió al corso el pasado 24 de enero y vio lo sucedido, o pudo seguirlo a través de redes sociales. Quimey está viva de milagro y merece justicia: este grupo de adolescentes salvajes tiene que responder por la violencia sin control que ejercieron el pasado fin de semana para que no vuelva a repetirse y aprender la lección: dejar de hostigar a otras personas por su condición.








