Una pareja oriunda de Villa Tesei, en Hurlingham, fue víctima de un robo que pareciera de otras épocas: motochorros le rompieron el vidrio del auto y les sustrajeron el estéreo.
El hecho ocurrió el martes pasado, feriado del 24 de marzo, cuando Lucas y su mujer estaban disfrutando del nacimiento de su primer hijo, que vino al mundo en la medianoche del lunes.
Como la guardia del Hospital San Juan de Dios de Ramos Mejía estaba colapsada de público, el muchacho llegó con su novia y acercó el coche lo más que pudo hasta el nosocomio para que ella no camine tanto. Estacionó sobre Segunda Rivadavia, a metros del centro de salud.
Ingresaron al establecimiento sanitario, estuvieron juntos en el parto y al día siguiente Lucas bajó a comprar algo para comer. Se acercó hasta su VW Golf y observó que una pareja estaba señalando el rodado, con lo cual sospechó que algo malo pasaba. Bastó caminar un par de pasos para corroborarlo.
Un estéreo “bastante buscado”
“Vi que el vidrio estaba explotado y me robaron el estéreo, que es original del vehículo y según me dijeron es bastante buscado”, narró el muchacho a Primer Plano Online. Según le contaron varios interlocutores con los que conversó, ese tipo de hechos es “muy común” en esa zona.
“Lo sacaron con una habilidad envidiable, en tiempo récord y sin romper nada. Hasta desconectaron los cables con cuidado”, precisó sobre la operatoria usada por el delincuente, que se metió al habitáculo con un casco, lo que impidió ver su rostro.

Es que Lucas tiene colocado en el vehículo el sistema dash cam, una cámara de seguridad montada en el parabrisas y en la lunera que graba permanentemente los movimientos del auto. Suele servir como evidencias para siniestros viales: en este caso también registró el robo.
Si bien al ladrón no se le pudo ver la cara, sí se observa cono nitidez la de su acompañante, una mujer, y la mochila verde que portaban para simular hacer repartos para una aplicación. En rigor quizá lo hacían, pero también tenían esa changa complementaria.
Lucas decidió no hacer denuncia policial pero sí en el seguro para que le repongan el cristal destruido. Y optó por hacer público el delito que padeció: “quiero escracharlos para que les de vergüenza salir a la calle”, remató.










