Pidieron prisión perpetua para la cuchillera de González Catán: qué dijo para defenderse en el juicio

Como era lógico prever, la mujer apeló al recurso de presentarse ella como víctima de violencia de género, aunque las dos denuncias que pesaban sobre su persona derribaron la estrategia. También declaró en el debate Ludmila Corvalán, la excompañera de escuela del fallecido: un saludo del muchacho con ella desató el ataque de celos mortal en la imputada.

En una sola audiencia se completó el juicio contra Natacha Araceli Palavecino, la cuchillera de González Catán, quien llegó detenida al debate en su contra acusada del crimen de su pareja de entonces Mariano Grinspun (23). Ahora resta conocer la sentencia que dictarán losjueces Nicolás Grappasonno, Gerardo Clemente Gayol y Eduardo Sánchez, a cargo del Tribunal Oral Criminal (TOC) 4 de La Matanza.

En la única jornada que duró la ventilación de lo que ocurrió aquella madrugada del 21 de octubre de 2024 sobre la calle Balboa al 3100, entre La Bastilla y Olivieri de la mencionada localidad matancera, pasó de todo. Hubo varios testigos que declararon y hasta se oyeron los alegatos de las partes. Lo más saliente fue el pedido de pena realizado por el fiscal Sergio Antin: solicitó prisión perpetua para la acusada en orden al delito de homicidio calificado por el vínculo.

Entre los relatos que se escucharon propuestos por Fiscalía y querella, representada por el abogado Matías Melian, se escuchó primero que nada el testimonio de la mamá de Grinspun, Mónica Ester, quien narró el círculo de violencia en el que estaba inmerso su hijo. Y fue quien insistió que dos meses antes del crimen el muchacho había sido atendido en un hospital público por heridas de arma blanca que ella le provocó también con un cuchillo.

Otro relato clave en la audiencia fue el de Ludmila Corvalán, la joven que resultó herida de tres puntazos provocados por Palavecino minutos antes de que la imputada mate al novio. Fue a esa víctima a la que la acusada le espetó la frase “¿qué saludás a mi marido?” y luego reprocharle a él: “¿y vos qué saludás a esta puta?”. Cabe recordar que Corvalán y Grinspun habían sido compañeros de escuela.

También expuso el hombre que la asistió al verla ensangrentada, y las dos mujeres -madre e hija- que llamaron al 911 al ver lo que pasaba en la vereda de su casa, cuando el chico agonizaba y oyeron que la cuchillera lo increpaba y le exigía “pedime perdón por estar con esa puta” y le pegaba patadas en la cabeza.

La defensa de la cuchillera

Palavecino aceptó declarar y contestar preguntas de su abogada, la defensora oficial Pilar Sagastume, de jueces y del fiscal. Su argumento versó alrededor de que ella fue víctima de violencia de género de parte de Grispun y que aquella noche se había defendido de un ataque. Sin embargo, no hubo nunca ni una sola denuncia en la justicia o ante la Policía, con lo cual eso es imposible de probar. Lo mismo pasó con su hijo mayor, de 17 años, su hermana y una vecina: en esos casos reprodujeron sus dichos, nunca vieron nada.

Es más: es Natacha quien carga con dos acusaciones previas por las que incluso en una de ellas había sido condenada el 18 de agosto de 2021 a la pena de un año de prisión de ejecución condicional por lesiones leves contra otro novio que tuvo: al igual que con Grispun le clavó un arma blanca en la región interescapular de su hombro que no fue mortal porque no afectó ningún órgano vital.

El testimonio de mamá y hermana de la víctima al medio El1Digital

Y hubo un instante clave en la audiencia. Fue luego de que ella contara que recordaba lo que pasó antes y después de los cruces con Corvalán y con Grinspun, pero no tenga presente nada del instante en el que sacó el arma y se la clavó a ambas víctimas. “¿Usted nos está diciendo que no recuerda haber apuñalado a Grinspun?”, la inquirió el fiscal. La mujer no respondió: quedó en silencio.

Para la Fiscalía, el debate y la instrucción probaron que era Palavecino quien se desplazaba con un cuchillo en la cintura y quien protagonizó los ataques por celos. Por eso pidió la pena máxima, en coincidencia con la querella. La defensa planteó que el hecho se produjo en un contexto de violencia del que la mujer era víctima y que actuó bajo emoción violenta.

Por eso solicitó que el tribunal contemple circunstancias excepcionales de atenuación y una pena asemejable al homicidio simple. Es decir, no discutió la autoría del crimen. Ahora los jueces tienen la última palabra y darán a conocer el veredicto la semana próxima.

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