La caída en la demanda y las exportaciones continúa incrementando las suspensiones en la industria automotriz. Ahora es el turno de PSA –Peugeot y Citroën– que definió suspender a los operarios de su planta, ubicada en la localidad de El Palomar, en el partido de Tres de Febrero, donde se fabrican las utilitarias Partner y Berlingo y los sedanes C4 Lounge, 308 y 408. «Esta situación se da por una fuerte desaceleración en las ventas de los concesionarios, que continúan con un alto nivel de stock y no pueden seguir comprando unidades», dicen en PSA.
En principio, el freno a la producción es por el mes de marzo, aunque podría extenderse a abril «si la demanda sigue planchada», como definieron en la empresa. La medida afectará a unos 1.000 trabajadores de un total de 1.500, quienes cobrarían el 75 por ciento del salario en ese período. Fuentes del sector, sin embargo, destacan que este contexto puntual no pondría en duda la fabricación de un nuevo vehículo (trascendió que sería el nuevo Peugeot 208) que comenzará en 2020. Los 500 empleados que no serán suspendidos trabajarán en este proyecto y en tareas de modernización de la planta, según fuentes de PSA.
El 16 de marzo de 2017, el presidente Mauricio Macri había participado en la inauguración de la planta de El Palomar, y celebraba que la automotriz iba a fabricar en Argentina los mismos modelos que salieran en Francia, donde está su casa madre. “Es una apuesta que hace una empresa mundial muy importante en la Argentina. Y también es una demostración de confianza a este camino que comenzamos a recorrer hace quince meses, que tiene que ver con una mayor previsibilidad”, decía el mandatario.
En El Palomar se produce el Peugeot 308, que según los datos de Acara registró ventas por 6513 unidades el año pasado, un 33 por ciento menos que en 2017. También se fabrica el 408, que tuvo ventas por 3006 unidades, un 46 por ciento menos que en 2017. En el caso de la Partner, las ventas cayeron el año pasado un 17 por ciento, mientras que el C4 Lounge tuvo una merma del 23,2 por ciento. Esos magros desempeños se explican por la disparada de precios ante la devaluación del peso y el cierre del crédito por las exorbitantes tasas de interés, que afectan a todas las terminales y por ende a los autopartistas, que el año pasado perdieron el 5 por ciento del empleo registrado.










