Peronistas de Morón se reunieron en privado y sin el presidente del partido para tejer estrategias de unidad

La expectativa que había por el supermartes y sus posibles consecuencias económicas eran monitoreadas desde los celulares de un grupo de dirigentes peronistas de Morón, que fueron invitados a una reunión cerrada a donde sólo podían concurrir los que fueron invitados, nadie más. Ya esa invitación misteriosa tenía aroma a que no era un cónclave más.

Lo llamativo del encuentro fue la ausencia, por falta de invitación, de Santiago Muñiz, actual presidente del Partido Justicialista local. Léase, convocaron a acelerar la unidad pero de manera sectaria. ¿Se trató de un intento por aislar a un jefe partidario que surgió de una unidad forzada? No. El motivo de la reunión fue empezar a trabajar para que el peronismo de Morón se unifique y trace una estrategia en común y se ordene ‘solito’ (Hernán el anterior titular partidario en el distrito, tampoco fue invitado). “Se aísla sólo”, confesaron los comensales en relación a Muñiz.

La propuesta fue para evitar que desde las altas esferas del partido a nivel provincial, en manos del actual intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, envíe una suerte de comisario político para imponer las condiciones de la organización, que termine poniendo un candidato a intendente en 2019. Quienes fueron parte de la reunión privada saben que si eso ocurre “perdemos mal, muy mal”. La lógica de éste grupo es definir cuanto antes al candidato para competir como fuerza propia el año que viene o, si se integran al formato de Unidad Ciudadana con todos adentro, jugar la primaria frente a Lucas Ghi, el hombre al que ya posicionó Martín Sabbatella para recuperar el distrito.

El punto de encuentro fue lejano a Morón. Se buscó un lugar que les permita pasar desapercibidos y atesorar la reserva tan preciada. Se juntaron en la sede del Sindicato de la Sanidad (ATSA), que el gremio posee en Moreno. Comieron asado y bebieron tinto del bueno (malbec y cabernet), según el gusto del comensal. El dueño de casa y anfitrión, Jorge D’Andrea, es el actual vicepresidente del Partido Justicialista de Morón. Participaron, además, Martín Marinucci, Jorge Laviuzza, Gabriel Barquero, Rodolfo Molina, Osky Díaz, Fernando Mutti, Marina Cassese, Luis Duré y Marcelo González.

Distintos participantes del almuerzo, consultados por Primer Plano On Line, coincidieron en marcar lo cordial del encuentro y la buena predisposición a lograr la unidad peronista en Morón. “Sabbatella nos quiere imponer a Lucas Ghi como candidato en 2019. Falta muchísimo para definir un candidato y este espacio quiere volver a ser gobierno en el distrito, luego de dos décadas que el peronismo no gobierna el municipio”, fue una frase común que éste medio encontró a modo de síntesis del cónclave.

En rigor, lo que ellos piensan es que con un buen candidato, y con el sabbatelismo lejos, volverán a ser competitivos en Morón. Pero no fue todo rosca e ilusiones por el futuro. También allí surgió una crítica fuerte hacia la conducción que ejerce por estas horas el joven Santiago Muñiz, a quien definieron como “muy cerrado para conducir, enfrascado en las actividades que desarrolla junto a Vanina Moro (del Movimiento Evita) y tampoco termina de cortar el cordón con Hernán Solito”.

No es casual el resurgimiento de sectores del peronismo en este momento. En rigor, avizoran que el descalabro económico y el descontento social con el rumbo del Gobierno y la pérdida de imagen del presidente Macri y de la gobernadora Vidal impactará en la figura del intendente Ramiro Tagliaferro, más allá de que consideran que el jefe comunal lleva adelante una gestión correcta. Incluso tienen la mirada de que el abrazo de Sabbatella a Ghi le juega en contra al ex intendente, más allá de la imagen positiva que el ex intendente mantiene.

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