Un estudiante el último año de Economía y Administración del Colegio Emaús, de El Palomar, acaba de patentar una invención propia bajo el formato de juego de mesa. ‘Negocio Redondo’ se llama el entretenimiento creado por Sebastián Ghio Repole, quien conservará la propiedad intelectual sobre el divertimento.
“Es un juego de estrategia comercial”, contó el alumno en una entrevista por la plataforma Zoom con Primer Plano Online. “Lo que se busca es simular un mercado en un período de un año con deudas, inversiones y todo tipo de movimientos económicos que se hacen en un negocio”, agregó.
El trabajo fue desarrollado en el marco de la materia Proyectos Organizacionales. La actividad en sí no implica sólo la invención de un nuevo producto, sino el previo análisis e investigación del mercado al que será destinado y luego el desarrollo de su comercialización, con herramientas como publicidad y marketing, entre otras.
“Que vos tengas mucha plata no significa que seas un buen administrador, porque podés tener mucho dinero, pero también deudas”, sumó Repole en su descripción del juego, un apasionado de los entretenimientos para compartir en familia y con amigos que ahora encontró la veta también de ir por un formato educativo.
El producto final y su patentamiento
La idea original que tuvo Sebastián se mantuvo a lo largo del proceso creativo, aunque al someterla a consideración de docentes y compañeros le fue incorporado críticas constructivas para mejorar el producto final. “Me ayudaron a que el juego no tenga baches”, describió el estudiante.
Desde el colegio, las autoridades informaron a Primer Plano Online que la propuesta presentada por Sebastián “cumple perfectamente con el requisito de utilizar los conocimientos adquiridos en los tres últimos años de su escolaridad en la modalidad de Economía y Administración”. Es que abarca aprendizajes que van desde lo administrativo, la contabilidad, las finanzas y los impuestos, entre otros ítems.
¿Cómo surgió la idea de patentar Negocios Redondos? Fue el papá de Sebastián quien se lo definió como una “muy buena idea” y le sugirió hacerlo para que la propiedad intelectual le quede para siempre. En cuanto a maneras de comercializar el producto y obtener rédito económico, por ahora no tiene pensado cómo, pero ya observa en mercados locales y otras escuelas un potencial de posibilidades para que a chicos y chicas la enseñanza de economía les llegue por otro ángulo: el lúdico.
El futuro de Sebastián y su vínculo con la tecnología
“Pensé en un juego sin la necesidad de que haya un tablero, y que sólo con cartas y un dado alcance para que la mecánica de inversión genere interés”, narró Sebastián. El saque inicial para entrar al entretenimiento es a partir de obtener una tarjeta de comercio con diferentes posibles negocios, sus pro y contras. ¿Quién gana? El que mejor administra y, principalmente, quien no se funde.
Plata, stock disponible y valor de ese stock menos deudas, si es que hay, es lo que da el resultado final de la operación. Eso es lo que determina el ganador del juego. Es de manual contar que Sebastián tiene su futuro elegido: estudiará Administración de Empresas con especialización en Finanzas o directamente en Economía.
A los 18 años, Sebastián ya tiene un juego de mesa creado, es decir, le resta tiempo a la tecnología o no deja que el universo digital le robe el suyo. “Me gusta jugar a la Play o estar con el celular, pero también hacer otras actividades. Muchas veces comparo con mis compañeros y soy el que menos tiempo de pantalla tiene: dos horas al día. Y ahora quiero incorporar el hábito de la lectura”, concluyó.












