“Nacho, no, no puede ser”. La sorpresa invadió ayer por la tarde a vecinos de la calle Arrecifes al 1200, en Castelar norte, al ver el despliegue policial frente a la vivienda de Graciela Martínez (54).
Móviles policiales, de Bomberos y hasta la presencia de autos particulares con funcionarios judiciales que ordenaron cercar el perímetro para avanzar con su tarea formaron parte de la escena que se completó con profesionales con esos trajes de protección biológica y química de la Policía Científica. Era demasiado: estaba claro que algo grave había pasado.
De repente la confirmación del hallazgo: la mujer estaba enterrada en un pozo cavado en la tierra, al lado de la pileta de fibra de vidrio de la familia. Y lo que nunca hubieran querido escuchar: el hijo de su vecina mató a la mamá. “Ella se deshacía por él. La veíamos siempre ir a comprar para cocinarle y nos contaba que la debilidad de él eran los panqueques”, contaron algunos habitantes de la cuadra visiblemente consternados.
Es lo que pudo recopilar Primer Plano Online en un breve intercambio en las afueras del domicilio mientras los servidores públicos realizaban su tarea. Eso sí: nadie escuchó nada ni se percató de algún movimiento sospechoso. Llevó bastante tiempo desenterrar el cuerpo: el pozo tenía una profundidad de aproximadamente un metro y el cadáver había sido colocado en una bolsa de consorcio. Los bomberos debieron llevar adelante una tarea muy delicada para tratar de no borrar eventuales evidencias.
La confesión y el gran misterio sobre lo que pasó
¿Cuánto hacía que estaban los restos allí? Se determinará con la autopsia y con una amplia revisión de cámaras de seguridad de la zona para establecer en detalle lo que expuso el confeso asesino, que válido es decir, todavía no realizó esa exposición ante la justicia. ¿Motivo? Está detenido desde el martes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por haber intentado matar a su padre.
Recién por estas horas el fiscal José María Ghessi, de la UFI N° 1 de Morón, espera poder indagarlo en orden al delito de homicidio calificado por el vínculo, que tiene una pena en expectativa de perpetua. ¿Qué fue lo que pasó en el seno familiar para semejante desenlace? Por ahora es un misterio que nadie logra develar. Lo que sí se sabe es que le secuestraron una camioneta Ford EcoSport al momento de su arresto.

El allanamiento de urgencia en la casa fue autorizado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado de Garantías N° 5 de Morón. Fue luego de que un amigo de Carlos Ignacio Costa Martínez (24) se presentara el miércoles en la comisaría 7ª de Castelar y denunciara lo que había escuchado durante una visita a ‘Nacho’. “Me mandé una cagada”, le dijo el acusado a su interlocutor, que con su presentación espontánea permitió descubrir el horror.
Según vecinos de la cuadra hacía un par de días que no veían a Graciela, aunque a nadie le llamó la atención: la época del año invita a salir poco de casa. Es más: hubo coincidencia en que la relación madre e hijo era cordial, nunca supieron de una pelea. Por otro lado, nada hay hasta el momento que haga pensar que se trate de un paciente psiquiátrico.










