Más de 2.000 personas se congregaron ayer en la plaza San Martín de Ituzaingó para pedir justicia por Juan Cruz Leal, el joven vecino del distrito víctima de gatillo fácil a manos de un efectivo de la Policía de la Ciudad que lo mató a balazos al confundirlo con un ladrón.
En el escenario principal que se montó para la ocasión los únicos oradores fueron Cecilia y Diego, mamá y papá del chico, que expresaron sus emociones y confesaron lo que ya habían dicho en ocasiones anteriores: sólo el pedido para que el caso no quede impune los mantiene en pie.
Del otro lado, una verdadera multitud los abrazó de manera colectiva. Al frente estaba Daniel Khune, el joven que viajaba en la moto con el fallecido y que también resultó herido en la balacera.
No fue un día al azar el elegido para marchar: Juan Cruz ayer debería haber estado soplando sus primeras 22 velitas de vida. Por eso, además de agradecer el acompañamiento, el papá cuando hizo uso de la palabra expresó: “durante 21 años esta fecha fue para nosotros la más feliz del mundo. Hoy lamentablemente no puedo decir lo mismo. Te decimos con mamá y con toda la gente que está acá presente desde el corazón y con la poca fuerza que me queda: feliz cumpleaños hijo donde estés”.

Como si fuera una señal del universo, allá a lo lejos, en el cielo gris con nubes, brillaba un arco iris que la lente de Primer Plano Online logró captar. Sobre la tarima, la mamá de Diego recordaba aquella noche fatídica, evocaba a su hijo como “un chico feliz, lleno de vida y de buenos amigos”.
Y enfatizaba su pedido: “pedimos cadena perpetua para Lucas Adrián Gómez (el policía que disparó) y que esto nunca más vuelva a pasar. Basta de esta violencia institucional, basta de matar a nuestros hijos, basta de impunidad, nunca más un Juan Cruz”.
Ni un insulto a nadie: el respeto como premisa
Fue la segunda movilización en cantidad de personas convocadas en la historia del distrito luego de la encabezada por la familia de Diego Roda, el comerciante también asesinado por un policía que lo confundió con un ladrón el 12 de septiembre de 2016.
Estuvieron presentes entre la gente el intendente, Pablo Descalzo; el exjefe comunal Alberto Descalzo; el jefe de Gabinete del Municipio, Pablo Piana; el presidente del Concejo Deliberante, Juan Manuel Álvarez Luna; y la senadora provincial Mónica Macha.

No se oyó ni un solo insulto a nadie. Fue un acto muy sentido, con respeto como primera condición. Y hubo un crisol de presencias: desde abuelos hasta niños. Incluso papá y mamá de la víctima se refirieron al policía asesino como “esta persona” y la única consigna fue pedir justicia.
“Juan Cruz era nuestro motor, el que nos daba y nos impulsaba toda esa energía para seguir adelante de día a día en todo. Hoy nos va a seguir empujando para buscar justicia”, refirió Diego.
Cecilia, por su parte, presentó uno de los momentos más emotivos de la tarde. Fue cuando dio lugar a un video que en diciembre de 2024, entre lágrimas, le había grabado su hijo a los papás para agradecerles por todo lo que hicieron para que él pueda cumplir sus sueños. En aquel entonces Juan Cruz les había prohibido que lo muestren o lo compartan en sus redes sociales. Ahora decidieron hacerlo público porque “era la mejor manera de que conozcan cómo era”.
Después de los discursos y los videos hubo una suelta de globos blancos y un aplauso cerrado de la multitud, que se completó con el grito: “Juan Cruz Leal presente, ahora y siempre” y el pedido de “justicia”.
Una familia rota, completamente atravesada por el dolor, que se mantiene en pie solamente por la necesidad de sentir que no puede quedar impune semejante crimen.


Como informó Primer Plano Online en varios artículos desde que ocurrió el hecho, el pasado 13 de marzo el policía porteño domiciliado en Merlo Lucas Adrián Gómez les disparó a quemarropa a Juan Cruz y a Daniel al confundirlos con motochorros que lo iban a asaltar. Los chicos iban en moto a jugar al fútbol con amigos y por eso la velocidad que llevaban: llegaban tarde.
El efectivo permanece detenido y a disposición de la fiscal María Alejandra Bonini, de la UFI Descentralizada N° 2 de Ituzaingó. Enfrenta cargos por delitos de homicidio agravado por ser cometido por un miembro de fuerza de seguridad pública y por la utilización de un arma de fuego (por el caso de Leal), en concurso real con homicidio agravado por ser cometido por un miembro de fuerza de seguridad pública y por la utilización de un arma de fuego en grado de tentativa (por Khune, el sobreviviente). La pena que le espera es la de perpetua.









