Miles de personas salieron a las calles del oeste a celebrar la epopeya de la Selección Argentina ante Inglaterra

Barrios de Morón, Ituzaingó, Castelar y Hurlingham fueron epicentro de los festejos en cada esquina, en cada plaza, en cada club y, principalmente, con casas vestidas con los colores celeste y blanco. No hay mucho registro histórico de una algarabía colectiva semejante: se ganó el partido que todo un país esperaba.

Apenas la Selección Argentina selló el histórico triunfo por 2 a 1 frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, miles de vecinos abandonaron sus casas para ocupar calles, plazas y avenidas en una celebración espontánea que se prolongó durante gran parte de la madrugada.

Festejos por la Selección
La estación de servicio Axion de colectora de Acceso Oeste y Martín Fierro, en Parque Leloir

En Morón, Castelar, Ituzaingó y Hurlingham, zonas que recorrió Primer Plano Online, el clima fue el de una fiesta popular difícil de comparar con cualquier otra de los últimos años. Es posible aseverar, sin ánimo de exagerar, que se festejó más que la final contra Francia que le dio a la Argentina su tercera estrella en Qatar 2022.

Festejos por la Selección

Las principales arterias de cada distrito se poblaron de familias, grupos de amigos, mascotas y caravanas de vehículos que avanzaban al ritmo de los bocinazos y los cánticos. Las camisetas albicelestes, las banderas argentinas y las réplicas de la Copa del Mundo dominaron la escena, mientras cientos de personas se abrazaban con desconocidos para celebrar un triunfo que, por el rival y la instancia del torneo, ya forma parte de las páginas inolvidables del fútbol argentino.

Festejos por la Selección
Las calles de Hurlingham y una celebración inolvidable: miles de personas con La Scaloneta

En Morón y Castelar, las inmediaciones de las plazas céntricas y las avenidas comerciales fueron los puntos de mayor concentración. En Ituzaingó y Hurlingham, en tanto, los festejos se multiplicaron en distintos barrios, donde cada esquina pareció convertirse en un punto de encuentro.

Festejos por la Selección
El Hogar del Dr. Ovando otra vez se vistió de celeste y blanco para disfrutar una nueva cita mundialista

Hubo bombos, bengalas de humo celeste y blanco, banderas colgadas en balcones y ventanas, espuma y una interminable de cánticos para mostrar la pasión por el ser nacional, para enaltecer una vez más “a los pibes de Malvinas que jamás olvidaré” y para, a cada rato exclamar: “el que no salta es un inglés”.

La euforia no distinguió edades. Niños sobre los hombros de sus padres, adolescentes con los rostros pintados, adultos mayores emocionados y comerciantes que salieron a las veredas para sumarse a los cánticos formaron parte de una postal que se repitió a lo largo de todo el corredor oeste.

Festejos por la Selección
La plaza San Martín, en Ituzaingó: las Malvinas, en el centro de las celebraciones

La clasificación a la final quedó rápidamente asociada a una noche de comunión colectiva, marcada por el orgullo y la expectativa de volver a disputar el partido decisivo de una Copa del Mundo.

Festejos por la Selección
Hubo lugar para todo tipo de celebración en la noche del oeste: el celeste y blanco provocó una revolución

El triunfo sobre Inglaterra no solo abrió la puerta de una nueva final mundialista: también regaló una de esas noches que permanecen para siempre en la memoria colectiva, cuando el fútbol consigue transformar barrios enteros en una única e inmensa fiesta celeste y blanca.

Festejos por la Selección
Si Dios no es argentino, seguro que al ver jugar a la Scaloneta su rostro dibuja una sonrisa de admiración

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