Macabro hallazgo en Morón: el flamante propietario de una vivienda encontró un cadáver en un galpón del inmueble el día en que fue a tomar posesión de la vivienda. La justicia inició una causa por averiguación de causales de muerte, con la que también intenta determinar quién es la persona fallecida.
El hecho ocurrió en un inmueble de la avenida Rivadavia al 17.300, entre Saavedra y Pueyrredón. Allí el comprador, de 48 años, arribó al lugar con las llaves que le terminaban de entregar y descubrió la dantesca escena: el cuerpo de un hombre sin vida entre latas de pintura abandonadas y maderas rotas.

Los restos estaban en un galpón trasero de la casa, lo que sería una suerte de depósito para guardar cosas en desuso. “Estaba en avanzado estado de descomposición”, precisó una fuente de la investigación consultada por Primer Plano Online. La hipótesis que gana lugar por estas horas es que se trataría de un indigente que se metió sin permiso y usaba el inmueble para pasar sus días.
Si bien la autopsia arrojará pistas concretas, se cree que pudo haber fallecido por causas naturales. La Policía revisa por estas horas la búsqueda de paradero de los últimos meses para intentar corroborar si alguien en el listado coincide con la fisonomía. La fiscal Paula Salevsky, de la UFI Nº 4 de Morón, dispuso que la Policía Científica realice las pericias de rigor.
Una pistola en la vereda lindera
Otro vecino de la calle Laferrere al 700, en Castelar sur, llamó de urgencia al 911 para comunicar que, al llegar a su casa, se encontró con un elemento símil arma de fuego en el pasto de la vereda de una vivienda lindera a la suya.

El denunciante graficó que, instantes previos al hallazgo, observó que un sujeto que caminaba por la calle la arrojó al ver la presencia en la cuadra de un móvil policial que realizaba tareas preventivas del delito. El arma en cuestión era una Pietro Beretta, calibre .22, que no tenía impedimento legal y contaba con siete municiones en el cargador.
La pistola quedó secuestrada y fue puesta a disposición de la justicia para determinar su origen. Está claro que no fue un accidente, sino que alguien la descartó para evitar ser descubierto. ¿Iba a cometer algún delito? Es lo que se sospecha. La presencia policial en las calles y la presión para identificar personas caminantes sospechosas puede haber evitado un hecho de inseguridad.








