La historia del funcionario judicial de carrera que llegó a fiscal en Morón tras superar una dura enfermedad

Recibió el diagnóstico luego de haber sido aprobado su pliego por el Senado bonaerense y promulgada su designación por el gobernador Axel Kicillof, con lo cual debió postergar su jura. Reconocimiento al equipo médico que lo trató, que “me sostuvieron como ángeles” y un mensaje de esperanza para quienes dan batalla contra el cáncer.

Primer Plano Online dio detalles ayer de la jura de una serie de funcionarios que asumen nuevos cargos en el Departamento Judicial Morón, entre los que se destacaba la toma de posesión del flamante fiscal Martín Schebes, quien se incorpora como fiscal a la UFI N° 4 luego de una trayectoria de 27 años en el servicio de justicia.

Lo que no se contó en ese artículo fue el duro proceso que superó el flamante funcionario, cuyo pliego fue votado a mediados del año pasado por el Senado bonaerense y luego ratificada su designación por el gobernador Axel Kicillof. Desde julio estaba habilitado para asumir su función, pero en paralelo a haber conseguido el puesto que tanto anheló un diagnóstico de salud obligó a postergar los planes.

“Por supuesto que lo cuento cada vez que puedo, porque es un acompañamiento a todos aquellos que atraviesan una problemática de salud y un mensaje esperanzador de que se puede salir adelante”, contó el flamante funcionario en conversación con este medio con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas.

El diagnóstico lo recibió luego de estudios a raíz de una consulta médica que realizó en el Hospital Italiano creyendo que había sido un golpe en el hombro jugando al fútbol. Uno de los médicos recomendó biopsia, confirmó el cuadro y le recomendó empezar urgente el tratamiento.

La enfermedad que superó Martín Schebes

Lo que tenía era un Linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que se origina en el sistema linfático y que se manifiesta comúnmente a través de la inflamación indolora de ganglios en cuello, axilas o ingle. Si bien la estadística y los avances científicos muestran que es altamente curable, la clave es tomarlo a tiempo, como la mayoría de las enfermedades.

“Estuve en tratamiento en la Unidad de Linfoma del Hospital Británico. Y haber llegado a estar acá hoy es algo que me emociona mucho”, se sinceró antes de hacer una pausa y mencionar dos nombres en particular: el de Germán Roberto Stemmelin, jefe del Servicio de Hematología, Hemoterapia y Trasplante de Médula Ósea (TMP) del mencionado nosocomio, y el de Sofía Rivarola, especialista en Hematología.

“Los recuerdo particularmente porque me sostuvieron como ángeles”, destacó. Les había informado de su jura y se comprometió a mandarles una foto a modo de gratitud por haberlo sacado adelante durante el tratamiento, en el que más allá de lo científico también hubo un aliento desde lo humano. Lógicamente, sigue con los controles de rigor por 5 años. Ahora, su estadío actual es el de remisión completa.

“Fue un proceso de evolución personal, en el que nunca me pregunté por qué a mí sino para qué. Conté con el apoyo incondicional de familiares, amigos y compañeros de trabajo, puse todo de mí, me hice fuerte en la fe, en lo espiritual y eso también fue un gran pilar. Siento que contar lo que me pasó tiene un valor testimonial en época de medicina avanzada”, agregó.

“Somos apenas un chasquido”

Y completó: “para todo este proceso que me atravesó la palabra exacta es resiliencia y lo que deja como enseñanza es otra mirada de la vida total, reconociendo como lo verdaderamente importante a la familia y los amigos porque, por lo demás, somos apenas un chasquido”.

La enfermedad que superó Martín Schebes
Las autoridades del Departamento Judicial Morón acompañaron la jura de Martín Schebes en un acto de fuerte emotividad

La ceremonia de jura fue por demás emotiva cuando la fiscal general de Morón, Karina Iuzzolino, hizo alusión a la demora que tuvo su jura en el cargo. El flamante funcionario, de 47 años, se recibió en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 2003 como abogado con orientación en Derecho Penal. Está casado con Florencia, su mujer de toda la vida, que es secretaria en la Defensoría General de Morón, y es padre de Agustín, que sigue los pasos de papá y mamá en su vocación judicial.

Su jefa hasta ayer, Adriana Suárez Corripio, titular de la UFI N° 8 de Morón, también tuvo palabras elogiosas hacia uno de sus pupilos que ahora se abre camino en nuevos desafíos. “Desde que ingresó al Ministerio Público Fiscal se veía la calidad de persona que es y el profesional que se estaba gestando, muy estudioso de cada tema y honesto por demás. Además, hizo brillar todas las dependencias por las que pasó”, concluyó.

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