Luego de tres meses de investigación y de la utilización de recursos tecnológicos como drones y cámaras de alta definición, además de helicópteros, desbarataron en Pontevedra una organización narco que operaba en el interior de un enorme descampado de esa localidad de Merlo.
Como consecuencia del despliegue policial hubo un total de 8 detenciones (cuatro varones y cuatro mujeres) sobre quienes se intenta ahora establecer qué tarea cumplían en la organización delictiva. En poder del grupo incautaron 203 envoltorios de marihuana, 80 de cocaína y 49 de pasta base. También allanaron un domicilio de La Matanza, que se sospecha era el lugar de guarda de la sustancia.
Además, como parte del trámite ordenado por la jueza de Garantías Laura Mariel Pinto a solicitud del fiscal Ernesto Lovillo, de la Fiscalía Nº 9 de Morón, los uniformados secuestraron un total de 800 mil pesos en efectivo, ocho celulares y una pistola Bersa Thunder calibre .9 milímetros con numeración suprimida y la inscripción de la Policía Federal Argentina en su carcaza, además de 18 municiones en su recámara.
Según pudo saber Primer Plano Online, la denuncia fue presentada por vecinas y vecinos de la zona, que dieron cuenta en la Secretaría de Seguridad del Municipio de Merlo de la venta de drogas al menudeo en el interior del predio rural sobre la Ruta 1003, a pocos metros del cementerio Santa Mónica. Eso dio origen a la pesquisa, que incluyó tareas de campo con distintas herramientas tecnológicas con las que cuenta la Policía.
El campo rastrillado por la desaparición de Johanna Zamorano
El enorme predio en el cual se detectó la operación de la banda narco fue rastrillado en febrero pasado durante varios días por la Policía y personal de Bomberos en busca de Johanna Zamorano, la mujer que falta de su hogar desde fines de enero y por el cual su concubino cumple prisión preventiva.
“Es una zona muy compleja para llevar adelante un procedimiento de estas características, por eso demandó tanto tiempo la logística y la utilización de recursos tecnológicos para evitar que se frustre”, precisó uno de los voceros consultados por este medio. De ahí el despliegue de agentes a pie y en helicóptero para detectar el instante preciso en que entregaban los encargos.
La Policía consiguió así individualizar a vendedores y puntos de venta. “En algunas circunstancias hasta ametralladora utilizaban para amedrentar a compradores con deudas”, completaron las fuentes. El recambio de intervinientes en la comercialización es un elemento clave para detectar el modus operandi. Ahora, la causa continúa para dar con el resto de las ramificaciones.
Toda la operación en el terreno, incluso de inteligencia previa, fue realizada por el Grupo Halcón de la Policía Bonaerense y coordinada con personal de la Delegación Morón de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas, a cargo del comisario mayor Gabriel Schefer. La denuncia inicial ante la justicia fue radicada por la Secretaría de Seguridad de Merlo.








